Impacto del ruido de lanchas en la vida temprana de los peces de arrecife
Un reciente estudio publicado en la revista Environmental Pollution ha puesto de manifiesto que el sonido generado por embarcaciones a motor puede alterar de forma profunda el desarrollo de los peces que habitan los arrecifes coralinos. Los investigadores, provenientes de la Universidad de Exeter, la Universidad de Bristol y la James Cook University, centraron su atención en la especie Acanthochromis polyacanthus, conocida popularmente como el pez colibrí de cola de golondrina, que se reproduce en el Gran Arrecife de Barrera de Australia.
Diseño experimental y exposición acústica
Para determinar si el ruido de las lanchas afecta únicamente en el momento de la exposición o si sus consecuencias perduran, los científicos dividieron a los ejemplares en cuatro grupos. Durante distintas etapas de su desarrollo, algunos grupos escucharon los sonidos naturales del coral, mientras que otros fueron expuestos a grabaciones de motores de embarcaciones. Un conjunto adicional escuchó ambos tipos de sonido antes y después de la eclosión, y un último grupo permaneció únicamente con los ruidos del entorno natural.
Una vez que los peces alcanzaron la fase de alevinos, continuaron recibiendo la señal acústica correspondiente durante 41 días. Tras este periodo, los investigadores evaluaron la capacidad de los animales para responder a una amenaza simulada, sin reproducir ningún sonido durante la prueba.
Reacción ante una amenaza simulada
Para imitar la presencia de un depredador, se dejó caer un peso sobre la superficie del agua, provocando una reacción de sobresalto típica en la especie. Los peces normalmente se encorvan en forma de "C" y se alejan rápidamente del punto de impacto. Gracias a una cámara de alta velocidad, los científicos pudieron registrar con precisión la magnitud y la dirección de la fuga.
Los resultados revelaron diferencias notables entre los grupos. En los ejemplares que habían escuchado ruido de motor tanto antes como después de la eclosión, solo el 68 % respondió al estímulo, frente a más del 80 % de los que habían permanecido expuestos a los sonidos naturales. Además, entre los que sí reaccionaron, el 40 % nadó directamente hacia el peligro, mientras que en los grupos control el porcentaje de movimientos erróneos se mantuvo entre el 16 % y el 18 %.
Consecuencias en el crecimiento físico
Otro hallazgo importante fue la reducción del tamaño corporal. Los jóvenes que fueron expuestos al ruido de motor después de la eclosión resultaron, en promedio, un 7 % más cortos que sus congéneres criados en un ambiente acústico natural. La causa exacta de esta desaceleración del crecimiento aún no se conoce, aunque los autores plantean dos hipótesis principales.
La primera sugiere que el estrés crónico provocado por el ruido constante desvía energía metabólica hacia mecanismos de defensa, dejando menos recursos disponibles para el crecimiento. La segunda hipótesis se basa en estudios previos que indican que el ruido de motor puede interferir con el comportamiento parental, particularmente con la ventilación del agua alrededor de los huevos, lo que afecta la oxigenación y, por ende, la viabilidad de las crías.
Implicaciones para la conservación marina
El tamaño corporal y la eficacia de la huida son factores críticos para la supervivencia de los peces jóvenes. Un individuo más pequeño es más vulnerable a la depredación, y una respuesta de escape inadecuada aumenta el riesgo de captura. Por tanto, la contaminación acústica generada por la actividad recreativa y comercial en zonas costeras podría tener repercusiones a largo plazo en la estructura de las poblaciones de arrecifes.
Estos hallazgos subrayan la necesidad de implementar medidas de gestión que reduzcan el nivel de ruido en áreas protegidas, como la limitación de velocidad de las embarcaciones o la creación de zonas de exclusión sonora durante períodos críticos de desarrollo larvario.