Introducción
Durante décadas los científicos sociales han debatido si las divergencias conductuales entre hombres y mujeres son innatas o el producto de normas culturales. Un nuevo experimento realizado con recién nacidos sugiere que algunas de esas diferencias aparecen apenas unas horas después del parto, antes de que cualquier aprendizaje social pueda influir.
Metodología del estudio
Participaron 130 bebés recién nacidos. Cada uno fue expuesto simultáneamente a dos pantallas: una mostraba el rostro de una persona con movimientos naturales, mientras que la otra presentaba un objeto inanimado compuesto por bolas metálicas que oscilaban como un péndulo de Newton. La primera proyección constituye un estímulo social; la segunda, un estímulo no social.
Resultados principales
En general, todos los infantes mostraron una preferencia por la imagen humana, independientemente de su sexo. Sin embargo, las niñas dirigieron su mirada al video social durante un período significativamente mayor que los niños, lo que indica una mayor atención a estímulos interpersonales desde el nacimiento.
Interpretación de los hallazgos
Al tratarse de una prueba realizada antes de que el bebé haya experimentado interacciones culturales, los autores atribuyen la disparidad a factores prenatales, como la exposición a hormonas o influencias genéticas durante el embarazo. Reconocen, no obstante, que la diferencia observada corresponde a promedios grupales; la variabilidad individual dentro de cada sexo es considerable.
Implicaciones y futuros pasos
Este trabajo replica y mejora un experimento de 2000 que también encontró que las niñas miraban más los rostros y los niños los objetos. Las mejoras incluyeron el cegamiento del personal respecto al sexo del bebé y la utilización de técnicas de seguimiento ocular más precisas. Los investigadores planean ampliar el estudio a largo plazo para determinar cómo esas primeras preferencias pueden influir en el desarrollo cognitivo y social, y para explorar la interacción entre factores biológicos y ambientales.
Relevancia para la neurociencia
Comprender las bases biológicas de las diferencias de género aporta luz a la neurodiversidad. Por ejemplo, el autismo se diagnostica con el doble de frecuencia en niños que en niñas. Un conocimiento más profundo de los orígenes tempranos de la conducta podría mejorar la detección y el apoyo a poblaciones vulnerables.
Source: https://scientias.nl/nature-of-nurture-experiment-toont-geslachtsverschillen-al-vlak-na-de-geboorte/