Una llegada inesperada

Hace más de una década, la llamada "Joro spider" (Trichonephila clavata) apareció por primera vez en el sureste de los Estados Unidos. Su tamaño imponente y sus brillantes telarañas doradas despertaron la alarma de muchos biólogos, que temían una posible competencia con las arañas autóctonas.

Preocupaciones iniciales

Los especialistas se preguntaban si este depredador, capaz de capturar una amplia gama de insectos, también se alimentaría de otras arañas, desplazándolas de su nicho ecológico. La idea de que una especie exótica pudiera reducir la diversidad local generó numerosos estudios preliminares y debates en la comunidad científica.

El estudio revelador

Un equipo liderado por Jason Schmidt, de la Universidad de Georgia, abordó la cuestión mediante una investigación publicada en PLOS One. En octubre de 2021, recolectaron 356 hembras de arañas de la familia Araneidae en 52 sitios de Georgia y Carolina del Sur, de los cuales 213 correspondían a la Joro. Para comparar, también analizaron tres especies nativas.

DNA‑metabarcoding: la herramienta clave

Utilizando la técnica de DNA‑metabarcoding, los científicos identificaron fragmentos genéticos de los alimentos ingeridos, incluso cuando la presa quedaba prácticamente irreconocible. El análisis reveló 164 grupos de insectos diferentes, y la Joro mostró al menos 26 grupos que no aparecían en la dieta de las arañas locales.

¿Qué come la Joro?

Contrario a lo que se había supuesto, la araña gigante prefiere pequeños dipteros y otros insectos que suelen ser ignorados por sus congéneres. Schmidt describe esta selección como “pequeños bocados de palomitas”, refiriéndose a la abundancia de moscas y otros volátiles que la Joro captura con facilidad. Estos insectos, a menudo considerados plagas, constituyen la mayor parte de su alimentación.

Impacto sobre la fauna nativa

Los resultados indican una escasa superposición entre la dieta de la Joro y la de las especies nativas, lo que sugiere una mínima competencia directa. Además, no se observaron cambios significativos en la alimentación de las arañas locales en áreas donde la Joro está presente, reforzando la idea de que la invasora no altera el equilibrio ecológico existente.

Conclusiones y recomendaciones

Para los curiosos que se encuentren con una Joro, la buena noticia es que no representa una amenaza para los humanos. A pesar de su aspecto intimidante, el estudio reporta que nunca mordió a los investigadores, incluso cuando se posó sobre sus rostros y cabellos. Su comportamiento es descrito como “tranquilo y poco agresivo”.

En resumen, la Joro spider se ha adaptado a su nuevo entorno sin desplazar a las arañas nativas, centrándose en presas que otras especies suelen pasar por alto. Este hallazgo desafía la visión tradicional de las especies invasoras y abre la puerta a una comprensión más matizada de sus roles ecológicos.

Source: https://scientias.nl/deze-enorme-spin-rukt-op-in-de-verenigde-staten-en-heeft-een-heel-ander-menu-dan-biologen-dachten/#respond

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