Restauración del rango militar
El Boletín Oficial del Estado ha publicado un Real Decreto que devuelve, a título póstumo, el grado máximo que alcanzó Emilio Herrera Linares durante la Segunda República: el de General del Ejército. La medida, aprobada por el Consejo de Ministros y firmada por la ministra de Defensa, Margarita Robles, corrige una omisión histórica impuesta por la dictadura franquista, que nunca reconoció los ascensos del ingeniero y militar.
Un ingeniero visionario
Herrera, formado en la Academia de Ingenieros de Guadalajara y graduado como teniente en 1903, dedicó su vida a la aeronáutica. Participó en ascensos de globo tanto científicos como deportivos y, sobre todo, diseñó la primera escafandra estratonáutica, antecedente directo de los trajes espaciales modernos. Su labor lo posicionó como un referente internacional en aviación y como un pionero de la exploración orbital.
Trajectoria republicana y represión franquista
Durante la Guerra Civil, ya era teniente coronel del arma de Ingenieros. En 1938, conforme al marco jurídico republicano, fue ascendido a coronel y, poco después, a general. Sin embargo, el decreto franquista que anuló toda normativa posterior al 18 de julio de 1936 impidió que esos nombramientos fueran oficialmente reconocidos. La persecución forzó a Herrera al exilio, y terminó sus días en Suiza, sin que la democracia española le restituyera su memoria.
Reparación oficial y reconocimiento familiar
En diciembre pasado, la Secretaría de Estado de Memoria Democrática concedió a los descendientes de Herrera y a su esposa, Irene Aguilera —considerada la primera mujer española en volar— una declaración de reparación por la violencia política sufrida. El nuevo Real Decreto profundiza esa reparación al reconocer formalmente el rango militar máximo alcanzado, aunque sin otorgar compensaciones económicas. La medida busca un “pleno restablecimiento de sus dimensiones individual y colectiva”, según el texto oficial.
Importancia del gesto histórico
Esta restitución no solo simboliza la reivindicación de un científico y militar sobresaliente, sino que también refleja el compromiso del Estado democrático con la memoria histórica. Al rescatar la dignidad de figuras como Herrera, se envía un mensaje de justicia a las generaciones futuras y se consolida la recuperación de la historia silenciada por el franquismo.