El microbiooma como huella del riesgo
Varios estudios recientes han demostrado que, incluso más de una década después de la extirpación de un adenoma colorectal, los pacientes conservan una mayor probabilidad de desarrollar cáncer colorrectal. La investigación liderada por el equipo de Harvard ha descubierto que la causa subyacente podría ser el microbioma intestinal, ese complejo ecosistema de bacterias que habita nuestro tracto digestivo.
Adenoma y su vínculo con el cáncer
Un adenoma es un crecimiento benigno de la mucosa del colon que, con el tiempo, puede acumular mutaciones y transformarse en una lesión maligna. Por esa razón, durante la colonoscopia se elimina de forma preventiva. Sin embargo, la eliminación no garantiza la restitución plena del entorno intestinal a un estado de bajo riesgo.
Estudio a doce años de la intervención
Los investigadores compararon muestras de heces de 354 mujeres que habían tenido al menos un adenoma extraído con otras 354 mujeres sin antecedente de pólipos. Las colectas se realizaron, en promedio, doce años después de la cirugía, lo que supera ampliamente el periodo analizado en investigaciones previas.
Los resultados revelaron diferencias marcadas en la composición de la microbiota y en los metabolitos producidos. Sorprendentemente, el perfil microbiano de los sujetos con historial de pólipo mostraba similitudes parciales con el de pacientes diagnosticados con cáncer colorrectal, lo que sugiere una persistencia de patrones asociados al riesgo.
Influencia de la dieta y el estilo de vida
Cuando se incorporaron variables relacionadas con la alimentación y la actividad física, emergió un patrón más evidente. Aquellas personas con antecedentes de adenoma que además mantenían hábitos alimenticios poco saludables y escasa actividad física presentaban una mayor abundancia de bacterias vinculadas al cáncer. En contraste, en el grupo sin antecedentes, la relación entre estilo de vida y microbioma era mucho menos pronunciada.
Estos hallazgos apuntan a que la interacción entre el microbioma y los factores externos podría modular la vulnerabilidad a largo plazo. Cambios en la dieta, aumento de la fibra, reducción de carnes procesadas y la práctica regular de ejercicio podrían, en teoría, remodelar la comunidad bacteriana y, con ello, disminuir la probabilidad de transformación maligna.
Limitaciones y próximos pasos
Es importante aclarar que el estudio establece una correlación, no una relación causal directa. No se ha demostrado que las bacterias identificadas sean las responsables de iniciar el proceso carcinogénico. Los autores planifican ensayos que modifiquen intencionalmente la dieta y el nivel de actividad para observar si el microbioma responde y si ello se traduce en una reducción del riesgo.
En definitiva, la investigación refuerza la idea de que nuestra salud está íntimamente conectada con los diminutos habitantes de nuestro intestino. Comprender mejor esta interacción abre la puerta a nuevas estrategias de prevención, que podrían combinar la resección de pólipos con intervenciones dirigidas al microbioma para ofrecer una protección más completa contra el cáncer colorrectal.
Source: https://scientias.nl/jaren-na-verwijdering-poliep-heb-je-nog-steeds-meer-kans-op-darmkanker/