¿Qué son los incendios zombie?

El término “zombie fire” evoca la imagen de una llama apagada que de pronto vuelve a encenderse. En la práctica, sin embargo, la realidad es más compleja. Los científicos describen como “zombie” a aquellos focos de combustión que logran persistir durante el invierno, cuando la nieve y las bajas temperaturas deberían sofocar cualquier incendio. En lugar de una reactivación súbita, lo que ocurre es que el fuego nunca se extinguió por completo, permaneciendo latente bajo la superficie.

Fuegos que sobreviven al invierno

En los bosques y humedales donde el suelo está cargado de materia orgánica, la nieve actúa como aislante térmico. Esa capa protege al fuego subterráneo del frío extremo, permitiendo que continúe consumiendo carbono a un ritmo lento. Cuando la primavera derrite la nieve y el oxígeno vuelve a circular, el calor acumulado puede generar nuevas llamas visibles, dando la impresión de que el incendio ha renacido.

El papel de la turba

La turba es un depósito de restos vegetales parcialmente descompuestos que se acumula durante milenios. Contiene grandes cantidades de carbono almacenado. Cuando la turba se inflama, la reacción química entre el carbono y el oxígeno es mucho más lenta que en la vegetación fresca. El fuego se mantiene sin producir llamas intensas, consumiendo poco oxígeno y desplazándose lentamente bajo la tierra. Este proceso de combustión subterránea es el que suele confundirse con los “zombie fires”.

Impacto climático de los fuegos subterráneos

Los incendios de turba son particularmente dañinos para el clima porque liberan más dióxido de carbono por metro cuadrado que los incendios forestales convencionales. Cada kilogramo de carbono quemado se transforma en CO₂, intensificando el efecto invernadero. Además, al arder bajo tierra, el humo y los gases pueden permanecer atrapados durante largos periodos, dificultando su dispersión y aumentando la exposición local.

Situación actual en Francia

En los últimos meses, varias regiones francesas han experimentado incendios forestales que, tras la aparente extinción de las llamas, continúan ardiendo bajo el suelo. Aunque no se trata de “zombie fires” en el sentido estricto —pues la mayoría de estos focos no han sobrevivido todo el invierno— sí son ejemplos claros de combustión de turba. Los expertos advierten que, si las condiciones de sequía persisten, estos fuegos subterráneos podrían reactivarse con mayor frecuencia, generando riesgos adicionales para la población y el medio ambiente.

Source: https://scientias.nl/zijn-de-branden-in-frankrijk-nou-zombiebranden-of-niet-en-wat-zijn-het-dan-wel/

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