El auge de una bebida burbujeante

En los últimos años el agua con gas ha dejado de ser una opción marginal para convertirse en un elemento habitual de la cultura del bienestar. Su crecimiento no es casual: los consumidores buscan alternativas que les permitan sentirse refrescados sin renunciar a la salud. El nutricionista clínico Antonio Gómez explica que la popularidad de este líquido se debe, en parte, a la necesidad social de disponer de algo “más interesante” que el agua pura cuando se está fuera de casa.

Ventajas nutricionales y de hidratación

Desde el punto de vista de la composición, el agua carbonatada no contiene más que agua y dióxido de carbono. Por ello, su capacidad para hidratar es equiparable a la del agua corriente. Gómez subraya que, siempre que se elijan versiones sin azúcares añadidos, el consumo puntual constituye una opción más saludable que los refrescos, cervezas o vinos, que aportan calorías vacías y, en algunos casos, alcohol.

¿Existe un efecto saciante?

Algunas personas perciben una sensación de plenitud tras beber agua con gas, lo que podría hacer pensar que ayuda a controlar el apetito. El especialista aclara que este “saciante” es meramente físico, generado por la presión del gas acumulado en el estómago, y no implica un beneficio nutricional real. No se trata, por tanto, de una herramienta para perder peso, sino de una percepción momentánea.

Repercusiones digestivas: lo bueno y lo malo

El gas puede producir una ligera sensación de “activación” en el tracto digestivo, pero la evidencia científica es escasa. Más importante, el exceso de carbonatación puede generar distensión abdominal, gases, reflujo ácido y malestar, sobre todo en personas con patologías gastrales crónicas o con tendencia al reflujo. Consumir dos o tres litros de agua con gas en un día puede desencadenar estos efectos indeseados.

Consideraciones sobre el sodio y otras sales

Ciertas marcas añaden sodio para mejorar el sabor, lo que puede ser problemático para quienes siguen dietas bajas en sal. En estos casos, la recomendación es revisar la etiqueta o preparar el agua con gas en casa, regulando la cantidad de gas y evitando aditivos.

¿Debería evitarse en ciertos perfiles?

Gómez indica que la mayoría de la población puede consumir agua con gas de forma segura, siempre que lo haga de manera ocasional y sin exceso. Sin embargo, pacientes con gastritis, úlceras, síndrome de intestino irritable o reflujo crónico deberían optar por agua sin gas para prevenir irritaciones.

Conclusión práctica

El agua con gas se presenta como una alternativa atractiva a las bebidas azucaradas y alcohólicas, siempre que se elijan versiones sin azúcares ni aditivos y se limite su ingesta a cantidades moderadas. Para los consumidores conscientes, la mejor estrategia consiste en leer las etiquetas, controlar la cantidad diaria y, si es posible, preparar la carbonatación en casa para ajustar tanto el nivel de burbujas como el contenido de sodio.

Source: https://www.eldiario.es/consumoclaro/nutricionista-aclara-beber-agua-gas-beneficios-salud-popularidad-xp_1_13184718.html

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