La música generada por IA despega, pero la autenticidad se tambalea
En los últimos meses, plataformas como Spotify y Deezer han visto cómo cientos de pistas aparecen en sus listas de éxitos sin que el público sepa que detrás de ellas no hay un intérprete humano. El caso de Sienna Rose, una “cantante” de soul que nunca ha tenido perfil en redes sociales, ilustra este fenómeno: tres de sus temas llegaron a los 50 más escuchados del día en Spotify, aunque su identidad sea una ilusión digital.
¿Cuánto cree que el oyente puede distinguir?
Un experimento de Deezer reveló que el 97 % de los participantes no supo diferenciar entre canciones creadas por inteligencia artificial y una pista auténtica cuando se les presentó una prueba a ciegas. Este dato alerta a la industria, que temía que la proliferación de música IA pudiera desplazar a los profesionales que dedican años a perfeccionar su arte.
La respuesta de Echoberyl
El dúo francés formado por Cecilia Dassonneville y Adriano Iacoangeli, conocido por su sonido darkwave y electrónico, propuso una solución sencilla pero contundente: añadir una etiqueta visible que certifique que la producción no ha utilizado IA. Inspirados en el clásico “Parental Advisory: Explicit Content”, sugieren sellos como “No IA Used” o “100 % hecho por humanos” para que el consumidor reciba la información de forma inmediata.
“La gente se siente traicionada cuando descubre que el artista al que ha apoyado es una falsificación,” explica Dassonneville. “En un mundo de apariencias, la sinceridad puede ser la última salvaguarda”. La iniciativa busca, además, destacar el esfuerzo de los músicos que luchan por sobrevivir en un mercado cada vez más automatizado.
Impacto y reacciones
La propuesta ha recibido un apoyo amplio entre sus colegas, muchos de los cuales consideran que el sello protege tanto a los creadores como a los oyentes. Iacoangeli añadió que la IA permite producir contenido a una velocidad sin precedentes, lo que ha saturado el catálogo de streaming con miles de canciones generadas en cuestión de horas.
Para los artistas tradicionales, esta práctica no solo reduce sus oportunidades de exposición, sino que también afecta sus ingresos, ya que la remuneración en plataformas como Spotify se basa en el número de reproducciones y no en una tarifa fija.
¿Qué sigue?
El próximo concierto de Echoberyl en Madrid, programado para el 16 de mayo, será una oportunidad para difundir la campaña y convencer a sellos discográficos y servicios de streaming de adoptar la etiqueta de forma generalizada. Mientras tanto, la comunidad musical continúa debatiendo si la regulación oficial será necesaria para frenar el avance descontrolado de la IA en la composición.
Source: https://www.eldiario.es/cultura/musica/cancion-no-quitas-cabeza-ia-si-hecha-humano_1_13167659.html