El dilema de una ciudad sobre el agua
Venecia, capital de los canales, se enfrenta a un reto sin precedentes: la combinación de la subida del nivel del mar y la hundimiento de su subsuelo. En los últimos 23 años, la famosa ciudad ha experimentado 18 de los 28 eventos en que más del 60 % de su territorio quedó bajo el agua. Los científicos han puesto sobre la mesa cuatro estrategias distintas para protegerla durante los próximos tres siglos, cada una con costos, beneficios y consecuencias medioambientales particulares.
1. El sistema MoSE y sus refuerzos
Desde 2003, el proyecto MoSE (Modulo Sperimentale Elettromeccanico) propone enormes compuertas móviles en las tres entradas de la laguna. Cuando el nivel del agua amenaza, las barreras se elevan para bloquear la marea alta. A pesar de los retrasos y los escándalos de corrupción, la porción finalizada ya ha salvado la ciudad en varias ocasiones. Sin embargo, su capacidad está limitada: con una elevación de 50 cm, las compuertas tendrían que permanecer cerradas dos meses al año; con 75 cm, seis meses. Además, cierres prolongados alteran el tráfico marítimo y perturban el ecosistema lagunar.
Extensión mediante inyección de agua salada
Una medida complementaria propuesta consiste en inyectar agua de mar a profundidades entre 600 y 1 000 m, generando presión que eleva gradualmente el suelo del casco histórico. En diez años, se podrían conseguir 30 cm de levantamiento, combinados con la elevación de calles y barreras permanentes alrededor de monumentos clave. Esta combinación ampliaría la utilidad de MoSE hasta una subida de 1,25 m, pero la ventana de tiempo sería corta: en escenarios de altas emisiones, el límite podría alcanzarse antes de que finalice el siglo actual.
2. Anillo de diques alrededor del centro histórico
La segunda alternativa plantea la construcción de diques perimetrales de unos tres metros de altura, que aislen el casco antiguo del resto de la laguna. Con un coste estimado de hasta 4,5 mil millones de euros, incluidos sistemas de bombeo y de gestión de aguas residuales, los diques ofrecerían una defensa robusta contra mareas extremas. A diferencia de MoSE, permitirían que la laguna exterior siga funcionando de forma natural, preservando la biodiversidad. No obstante, la ciudad quedaría "encerrada", lo que plantea preocupaciones sobre el libre flujo de agua, la ventilación y la posible pérdida de la identidad marítima que ha caracterizado a Venecia durante siglos.
3. Elevación del terreno urbano
Una tercera opción contempla el alzamiento global del nivel del suelo mediante la inserción de capas de material sólido y la reposición de infraestructura. Este enfoque reduciría la vulnerabilidad a inundaciones locales, pero implicaría una transformación urbana masiva, con interrupciones prolongadas de la vida cotidiana y un elevado gasto financiero. Además, la elevación parcial no garantiza la protección contra fenómenos extremos derivados del cambio climático.
4. Protección de edificios emblemáticos
La última estrategia se centra en la defensa selectiva de los monumentos más valiosos, como la Basílica de San Marco, mediante la instalación de muros de contención y sistemas de bombeo dedicados. Aunque resulta menos costosa que los planes integrales, deja expuesta gran parte del patrimonio urbano y no aborda la problemática de la habitabilidad de los residentes.
En conclusión, ninguna de las cuatro propuestas ofrece una solución perfecta. La decisión dependerá de un delicado equilibrio entre la seguridad de la población, la conservación del ecosistema lagunar, la preservación del legado histórico y la disponibilidad de recursos económicos. El futuro de Venecia está en juego, y la ventana de acción se está cerrando rápidamente.
Source: https://scientias.nl/venetie-beschermen-tegen-de-zee-dit-zijn-de-vier-opties-en-hun-gevolgen/