Resumen de la investigación

Un consorcio de universidades norteamericanas y canadienses reunió once bases de datos de resonancias magnéticas funcionales para analizar los efectos de cinco psicodélicos diferentes. En total, 273 participantes y más de 500 escaneos fueron comparados, lo que permitió detectar patrones comunes y divergencias entre compuestos como LSD, psilocibina, mescalina, DMT y ayahuasca.

Comunicación entre redes cerebrales

El cerebro humano se organiza en dos conglomerados principales: uno dedicado a la percepción sensorial (vista, tacto, movimiento) y otro orientado al pensamiento abstracto y la autorreflexión. Normalmente, estos sistemas operan de forma aislada, con escasas interacciones. Tras la ingestión de un psicodélico, la conectividad entre ambos grupos se dispara, favoreciendo un intercambio de información mucho más fluido. Esta unión explicaría fenómenos como “ver sonidos” o “oír colores”, donde los límites sensoriales se difuminan y la experiencia adquiere una calidad sinestésica.

El papel de los "porteros" internos

Más allá de la corteza, los científicos identificaron cambios en estructuras profundas, concretamente en el núcleo caudado y el putamen, que forman el estriado. Estas áreas actúan como reguladores que filtran la información sensorial que llega al resto del cerebro. Bajo la influencia psicodélica, la comunicación entre estos "porteros" y las redes sensoriales se intensifica, permitiendo que estímulos normalmente reprimidos alcancen la conciencia.

Comparación entre sustancias

Los resultados mostraron que LSD y psilocibina provocan prácticamente el mismo patrón de activación en las grandes redes, pese a que sus efectos subjetivos difieren en duración y nitidez. La mescalina exhibió un esquema similar con mayor variabilidad individual. El DMT puro generó la respuesta más potente, una versión ampliada y más ruidosa del efecto observado con LSD y psilocibina. Por su parte, la ayahuasca presentó un perfil atípico, probablemente debido a la presencia de inhibidores de la monoaminooxidasa que modulan la degradación del DMT y al reducido número de participantes (solo nueve) en la muestra.

Implicaciones clínicas

Actualmente, más de 400 ensayos clínicos exploran el potencial terapéutico de los psicodélicos para tratar depresión, trastornos de ansiedad y adicciones. Comprender los mecanismos neurobiológicos que subyacen a sus efectos es esencial para diseñar intervenciones seguras y eficaces. Este metaanálisis constituye, hasta la fecha, la base más completa para explicar por qué estas sustancias podrían restablecer circuitos cerebrales disfuncionales en pacientes psiquiátricos.

Source: https://scientias.nl/dit-is-hoe-je-brein-eruitziet-op-verschillende-psychedelica/

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