Un árbol genealógico que ilumina la historia de los calamares

Un equipo internacional liderado por el Okinawa Institute of Science and Technology (OIST) ha reunido datos genómicos de varias especies de calamares y sepias, logrando trazar por primera vez una filogenia robusta de los decapodiformes. Gracias a la combinación de bases de datos públicas y tres nuevos genomas secuenciados, los investigadores pudieron ordenar a los cientos de millones de años de evolución que dieron lugar a la gran diversidad actual.

Desafíos para descifrar la evolución

Los calamares poseen un esqueleto interno muy variable: desde la rígida gladius en muchas especies hasta la ausencia total en otras, e incluso estructuras calcáreas en los sepios. Esa heterogeneidad complicó los análisis anteriores, que se basaban en conjuntos de genes limitados y producían árboles contradictorios. Con genomas que pueden superar el doble del tamaño humano, la tarea de secuenciarlos requirió colaboraciones internacionales y la captura de ejemplares de hábitats profundos o arrecifes remotos.

Un hallazgo inesperado: la “ramshorn” y su posición

Uno de los momentos más sorprendentes del estudio fue la correcta ubicación de la ramshoorninktvis, una especie de calamar con una concha espiral interna que durante décadas se había clasificado erróneamente. Los nuevos datos genéticos revelan que pertenece a una rama basal del grupo, cambiando nuestra comprensión de la morfología interna y sus posibles funciones evolutivas.

Una “luz” que se encendió hace 100 millones de años

Los científicos estiman que los ancestros comunes de calamares y sepias surgieron alrededor de 100 millones de años atrás, en el Cretácico medio. Después de este origen, la línea evolutiva permaneció relativamente estable durante decenas de millones de años. Fue tras la extinción masiva que acabó con los dinosaurios, hace unos 66 millones de años, cuando se desencadenó una explosión de diversificación.

El modelo “long‑fuse” y la supervivencia en la profundidad

Según los autores, los calamares encontraron refugio en micro‑oásis profundos donde el oxígeno y el pH eran más favorables, mientras que la columna superficial se volvió hostil por la acidificación y la escasez de oxígeno. Cuando los ecosistemas coralinos se recuperaron, los calamares invadieron nuevas zonas, desarrollando camuflaje, propulsión de jet y sistemas nerviosos sofisticados. Este patrón, llamado “long‑fuse”, combina un largo periodo de latencia con una posterior explosión evolutiva.

Implicaciones para la biología moderna

Contar con una filogenia fiable abre la puerta a investigar los mecanismos moleculares detrás de la capacidad de los calamares para cambiar de color en fracciones de segundo, su visión polarizada o su inteligencia emergente. Los autores afirman que estos moluscos son una verdadera mina de oro para la neurociencia y la biotecnología, pues cada adaptación representa una solución biológica única que podría inspirar nuevas tecnologías.

Source: https://scientias.nl/honderd-miljoen-jaar-geleden-werd-in-de-diepe-oceaan-een-evolutionaire-lont-aangestoken-met-grote-gevolgen-voor-de-inktvissen/

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