El Bando de la Huerta: de la burla al orgullo murciano

Orígenes y evolución

En el siglo XIX, un grupo de jóvenes acomodados del barrio de San Antolín, conocidos como los "churubitos", comenzaron a parodiar a los campesinos de la huerta murciana. Con una mirada irónica, se vestían como "perullos" (término despectivo que usaban para referirse a los huertanos) y desfilaban por las calles de la ciudad. Esta burla festiva, que pretendía ridiculizar los modales rurales, quedó grabada en la memoria popular como una forma de carnaval satírico.

Durante la primera década, la comitiva partía de la plaza de toros de San Agustín y, tras un breve descanso, volvió a renacer en los años 70 del siglo XIX, mezclándose entonces los roles de perullos y churubitos. La catástrofe de la riada de Santa Teresa en 1879 descoló la celebración, pero a principios del siglo XX el Bando volvió a cobrar fuerza, transformándose gradualmente en una fiesta de carácter más serio y representativo.

La fiesta contemporánea

Hoy, el Bando de la Huerta es el evento cumbre de las Fiestas de Primavera de la capital murciana. Con una tradición que supera los 170 años, el primer martes después de la Semana Santa marca el inicio de una jornada que combina religiosidad y jolgorio. La jornada arranca con una ofrenda floral a la Virgen de la Fuensanta y una misa en la Catedral, para después dar paso al desfile de carrozas adornadas con motivos huertanos, grupos de baile folklórico y gigantes de madera.

Los murcianos visten sus trajes típicos –refajos, zaragüelles, chalecos y esparteñas– y recorren las arterias principales al compás de las postizas (castañuelas). La atmósfera se llena de color, música y alegría, y la comunidad se reúne para compartir la esencia de la huerta que tanto los identifica.

Gastronomía y tradiciones populares

El Bando no sería completo sin la oferta gastronómica de la huerta. En cada parada de la procesión, los visitantes pueden saborear zarangollo, michirones, pastel de carne o los dulces paparajotes, preparados con limón rebozado y azúcar. Además, las "soflamas panochas", textos breves escritos en el dialecto local, se recitan con un tono mordaz que recuerda los orígenes satíricos de la fiesta.

Las palabras panochas –pésoles, alcanciles, cascaruja, acho y acha– siguen circulando como una forma de preservar la lengua vernácula y el sentido del humor que caracteriza a la comunidad.

Reconocimiento y futuro

En 2026, el Bando de la Huerta será declarado Fiesta de Interés Turístico Internacional, un reconocimiento que subraya su atractivo tanto para los residentes como para los visitantes. La celebración se ha institucionalizado desde la década de 1950, con peñas huertanas que representan la identidad regional y garantizan la continuidad de la tradición.

Para quienes deseen vivir la experiencia, el calendario indica que el fin de semana del 5 de abril se inaugura el Entorno Huertano en la Plaza Santiago Apóstol de la pedanía de Santiago y Zaraiche, ofreciendo una muestra inmersiva del ambiente rural dentro del entorno urbano.

El Bando de la Huerta demuestra cómo una chispa de burla puede transformarse en una manifestación de orgullo, unión y patrimonio, consolidándose como una de las fiestas más emblemáticas de la Región de Murcia.

Source: https://www.eldiario.es/viajes/bando-huerta-2026-origen-fiesta-murciana_1_13114234.html