Descontento creciente contra la vigilancia masiva

En los últimos meses, al menos diez gobiernos municipales y departamentos de policía en Estados Unidos han decidido terminar sus contratos con Flock Safety, la empresa que provee sistemas de vigilancia basados en reconocimiento de matrículas, drones y sensores de sonido. La medida forma parte de una ola de rechazo a la rápida adopción de tecnologías de inteligencia artificial que, según críticos, vulneran la privacidad ciudadana y facilitan el acceso no autorizado a datos sensibles.

Ciudades que han dicho basta

Entre los lugares que han roto su relación con Flock se encuentran Monroe (Ohio), Newburgh (Nueva York), Richmond (Virginia), Hopkinton y New Bedford (Massachusetts), así como Lansing (Michigan). Además, las policías de East Bridgewater y Grafton (Massachusetts) anunciaron planes para retirar los dispositivos. En Texas, los votantes de League City rechazaron la continuidad del uso de lectores de matrículas, obligando a la retirada de las cámaras.

Motivos detrás del rechazo

Los argumentos que sustentan la decisión varían, pero convergen en tres ejes principales: la protección de la privacidad, la transparencia en el manejo de la información y la preocupación por la posible colaboración de la empresa con agencias federales como ICE y el ATF. En Asheville (Carolina del Norte) la autoridad local perdió el acceso a los datos tras la votación que anuló el contrato, mientras que el condado de El Paso (Colorado) declaró que sus agentes pueden operar sin depender de la tecnología de Flock.

Casos de abuso también han alimentado la polémica. Un oficial de Brentwood (Misuri) fue acusado de usar los sistemas de vigilancia para acosar a su ex‑esposa, y otro agente de Texas fue condenado por espiar a su ex‑novia y su familia. Estas situaciones ponen de relieve los riesgos de que herramientas diseñadas para la seguridad pública se conviertan en instrumentos de persecución personal.

Reacciones a nivel estatal y nacional

El rechazo no se limita a los gobiernos locales. En el verano pasado, Florida prohibió el uso de lectores de matrículas en carreteras estatales y Texas suspendió la financiación estatal para Flock. Estas acciones reflejan una creciente inquietud sobre cómo los datos recopilados por la empresa pueden ser compartidos con autoridades federales sin la autorización explícita de las comunidades que los generan.

Según Tatiana Rice, directora senior de legislación en The Future of Privacy Forum, la resistencia a Flock es una manifestación del escepticismo público frente a la tecnología emergente. “Una cámara en la calle es tangible, a diferencia del intercambio silencioso de datos en línea”, afirmó, subrayando la necesidad de un debate más amplio sobre los límites de la vigilancia automatizada.

En conclusión, la ola de cancelaciones de contratos con Flock Safety evidencia una tensión entre la promesa de seguridad que ofrecen las herramientas de IA y los derechos fundamentales de los ciudadanos. La discusión está lejos de terminar, y es probable que más municipios reconsideren su dependencia de estas tecnologías a medida que la presión social y legislativa continúe intensificándose.

Source: https://techcrunch.com/2026/11/05/at-least-10-local-governments-have-moved-to-drop-flocks-surveillance-cameras-since-summer/

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