Resumen del hallazgo

Un reciente estudio publicado en JAMA Network Open revela que los niños que consumen una alta proporción de alimentos ultraprocesados presentan una respuesta cerebral más intensa ante imágenes de comida. La zona involucrada, el cuerpo estriado, está asociada a la motivación y al sistema de recompensa, lo que sugiere que la dieta podría condicionar la forma en que el cerebro percibe los estímulos alimentarios y, a su vez, influir en el aumento de peso.

Método y participantes

El equipo de la University of Southern California siguió a 46 niños de entre siete y diez años, todos con un peso corporal saludable al inicio del proyecto. Los investigadores recopilaron, en dos jornadas distintas, los alimentos y bebidas consumidos en las 24 horas previas, calculando el porcentaje de calorías provenientes de productos ultraprocesados. Posteriormente, los niños fueron sometidos a resonancias magnéticas funcionales mientras observaban fotografías que mostraban desde galletas y papas fritas hasta objetos neutros como lápices o bancos.

Resultados neurocognitivos

Los escáneres revelaron que, cuanto mayor era la ingesta de alimentos ultraprocesados, más activa se volvía la región del cuerpo estriado al ver imágenes de comida. Esta activación no solo se limitó a la percepción visual, sino que también se vinculó a la motivación para buscar esos alimentos. Lo relevante es que la intensidad de esta respuesta cerebral predijo un incremento significativo del índice de masa corporal (IMC) y del porcentaje de grasa corporal al cabo de un año.

Implicaciones para la salud infantil

Los datos sugieren que el sistema de recompensa del cerebro infantil es particularmente sensible a los estímulos de alimentos altamente procesados, lo que podría facilitar la formación de hábitos alimentarios poco saludables y acelerar la aparición de sobrepeso u obesidad. Dado que en países como Estados Unidos y los Países Bajos más del 60 % de las calorías diarias de los niños provienen de este tipo de productos, el hallazgo plantea la necesidad de revisar las políticas alimentarias y educar a padres y educadores sobre los riesgos neurológicos asociados.

Perspectivas futuras

Los autores advierten que, aunque la muestra es limitada, los resultados abren la puerta a investigaciones más amplias que exploren cómo la exposición temprana a alimentos ultraprocesados puede remodelar circuitos cerebrales de recompensa y motivación. Asimismo, se plantea la posibilidad de diseñar intervenciones que reduzcan la exposición visual a estos productos y fomenten elecciones más nutritivas durante la infancia.

Source: https://scientias.nl/ultrabewerkt-eten-vormt-mogelijk-hoe-het-kinderbrein-omgaat-met-beloning/

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