Impacto mortal de la ola de calor de junio
Un equipo de investigadores de la Vrije Universiteit Brussel (VUB) ha cuantificado, por primera vez, cuántas vidas se perdieron en Bélgica a causa del calentamiento global durante la ola de calor más letal registrada en el país. Según sus cálculos, 665 fallecimientos podrían haberse evitado si la atmósfera no se hubiera calentado por la actividad humana.
Cómo se llegó a la cifra
Los científicos dividieron su análisis en dos fases. En la primera, emplearon modelos climáticos para recrear el escenario hipotético de un clima sin influencia antropogénica. Examinaron los doce días más calurosos de cada año desde 1954 y determinaron que, sin el efecto del cambio climático, la ola de calor habría sido aproximadamente 3,9 °C más fresca, con un rango de incertidumbre entre 2,2 °C y 5,7 °C.
En la segunda fase, relacionaron esas temperaturas con los datos de mortalidad. Estudios previos mostraron que el riesgo de fallecimiento aumenta de forma no lineal cuando la temperatura supera ciertos umbrales críticos. Aplicando esa relación, estimaron que 1.181 personas murieron por causas vinculadas al calor durante los doce días de la ola, lo que representa cerca de una cuarta parte de todas las defunciones registradas en ese periodo. De ese total, 665 (56 %) se atribuyen directamente al exceso de calor provocado por el cambio climático.
¿Por qué unos pocos grados marcan la diferencia?
El fenómeno se explica porque el riesgo de mortalidad no crece de manera gradual; una vez que la temperatura supera una barrera específica, el número de víctimas se dispara. La elevación de casi 4 °C empujó la ola de calor belga más allá de ese punto de inflexión, intensificando dramáticamente sus consecuencias mortales.
Grupos más vulnerables
El análisis reveló una distribución desigual de las muertes. Las personas mayores de 85 años representaron la mitad de los fallecimientos relacionados con el calor, y las mujeres fueron ligeramente más afectadas que los hombres, probablemente porque la población anciana está compuesta mayoritariamente por mujeres. Además, los barrios con menores recursos económicos sufrieron un impacto mayor, probablemente por la falta de viviendas bien aisladas y de acceso a sistemas de refrigeración.
Regionalmente, la provincia de Lieja mostró la mayor tasa de mortalidad, con entre 9 y 11 fallecimientos por cada 100.000 habitantes atribuibles al calor adicional. En Henao y Namur los índices fueron ligeramente inferiores, entre 7 y 9 por 100.000. Estas disparidades reflejan no solo diferencias climáticas locales, sino también la vulnerabilidad social de la población residente.
Implicaciones y futuro
Los autores subrayan que Europa se está calentando al doble de la media mundial, y que los extremos de temperatura se intensifican con mayor rapidez. Estas tendencias sugieren que eventos como la ola de calor de junio podrían volverse más frecuentes y mortíferos si no se mitigan las emisiones de gases de efecto invernadero.
El estudio, aunque preliminar y aún no revisado por pares, se basa en metodologías publicadas en revistas especializadas y contó con la colaboración de la KU Leuven, la UCLouvain y el Instituto Real de Meteorología de Bélgica (KMI). Los resultados refuerzan la necesidad de políticas de adaptación que protejan a los grupos más frágiles frente a las olas de calor cada vez más intensas.