Un empresario de altura inesperada

En una tarde húmeda de Los Ángeles, el autor se adentra en la oficina de Alfred Dellentash, un personaje que ha pasado de ser el proveedor de aviones privados de los Rolling Stones a convertirse en una pieza clave del tráfico de cocaína entre Colombia y la mafia neoyorquina. Con una camisa hawaiana de colores vivos y zapatos italianos que relatan su pasado ostentoso, Dellentash parece un hombre corriente, pero su historia es cualquier cosa menos ordinaria.

Los jets que volaron con leyendas del rock

Durante la década de los setenta, Dellentash fundó una compañía de alquiler de aviones que rápidamente se convirtió en la favorita de grupos icónicos como los Rolling Stones, KISS y el Grateful Dead. Sus tres Convair, dos helicópteros y un Boeing 707 surcaban los cielos transportando equipos, escenarios y, según rumores, a modelos de Playboy que acompañaban a los músicos en sus giras. La prensa de la época lo describía como el “Richard Branson del narcotráfico”, una figura que combinaba el glamour del espectáculo con la audacia de los negocios aéreos.

El lado oscuro: contrabando para Escobar

Sin embargo, bajo la fachada de la industria de la aviación, Dellentash operaba una red de tráfico de drogas sin precedentes. Actuaba como intermediario entre el cartel de Pablo Escobar y la familia criminal Gambino, trasladando toneladas de cocaína desde Colombia hasta la costa este de Estados Unidos. Su flota de aviones se transformó en la columna vertebral de una de las rutas de contrabando más lucrativas de la historia, permitiendo que la droga llegara a los barrios de Nueva York mientras él mantenía una sonrisa de empresario respetable.

El regreso a la luz después de la cárcel

En 1984, Dellentash fue arrestado y acusado de conspiración criminal para distribuir narcóticos. Tras un juicio mediático, fue condenado a 25 años de prisión, aunque cumplió solo una quinta parte de la condena. Al salir, a sus sesenta y seis años, se muestra como un hombre de aspecto tranquilo, con bigote y gafas, pero con una mente que sigue guardando los recuerdos de sus años de vuelo y de violencia. En la entrevista, revela que su cerebro está “compartimentado”, manteniendo los episodios más oscuros en una esquina sombría de su memoria.

La vida de Alfred Dellentash es un cruce entre la extravagancia del rock, la brutalidad del narcotráfico y la capacidad de reinventarse una y otra vez. Su relato, recién contado después de décadas de silencio, ofrece una ventana a un mundo donde los aviones no solo transportan estrellas, sino también el polvo blanco que marcó una era.

Source: https://www.narratively.com/p/the-man-who-got-america-high-4ce

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