La vida clandestina de Alfred Dellentash

En una tarde húmeda de Los Ángeles, el reportero se adentra en la oficina de un hombre que ha sido descrito como el epicentro de una de las redes de contrabando más extraordinarias del siglo XX. Alfred Dellentash, conocido simplemente como "Dell" entre sus colegas, combinó a la perfección el glamour de los conciertos de rock con la sombra del narcotráfico internacional.

De los cielos a los escenarios

En sus veintitantos años, Dellentash fundó una compañía de alquiler de aviones privados que pronto se convirtió en la favorita de grupos legendarios como los Rolling Stones, KISS y los Grateful Dead. Sus Convair, helicópteros y un Boeing 707 recorrían los cielos transportando músicos, equipos y, según testimonios, cantidades significativas de cocaína procedente de los laboratorios de Pablo Escobar.

El puente entre el Cartel y la mafia neoyorquina

La fachada de la empresa aérea servía como máscara perfecta para una operación de tráfico de drogas que enlazaba Colombia con la familia Gambino en Nueva York. Mientras los artistas disfrutaban de lujosos viajes, la carga ilícita cruzaba fronteras bajo la apariencia de mercancía musical. El propio Dellentash se describía como el "piloto que mantenía a América high", una frase que resume su doble vida.

El giro hacia la gestión musical

Tras los escándalos de los años setenta, el empresario cambió de rumbo y pasó a ser manager de actos de la década de los ochenta, entre ellos Meat Loaf y los Bay City Rollers. Su reputación de romper esquemas quedó reflejada en anécdotas como la de una empleada que, frente a un cliente agresivo, fue intervenida por Dellentash con una torcedura de brazo que dejó una lección clara: la defensa personal era otra de sus habilidades.

El juicio, la condena y la reaparición

En 1984, fue arrestado bajo cargos de conspiración para distribuir drogas. Aquel proceso judicial reveló la magnitud de sus contactos criminales, aunque solo cumplió una quinta parte de una condena de veinticinco años. Tras su liberación, mantuvo un perfil bajo durante décadas, alimentando teorías conspirativas que lo relacionaban con el secuestro de D.B. Cooper, operaciones encubiertas de la CIA o incluso los atentados del 11‑S. Sin embargo, las evidencias reales se limitan a su imperio aéreo y su implicación directa con el Cartel de Medellín.

Entrevista reveladora

Ahora, a los sesenta y seis años, Dellentash aparece con una camisa hawaiana colorida, gafas y zapatos italianos que recuerdan sus días de exceso. Durante la entrevista concedida después de 25 años, el hombre revela que mantiene su pasado confinado en una esquina oscuramente iluminada de su mente, pero ofrece suficientes detalles para ilustrar cómo el lujo, la música y el crimen pueden entrelazarse de forma sorprendente.

Source: https://www.narratively.com/p/the-man-who-got-america-high-4ce

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