Una visión espacial que evoca a Van Gogh
Cuando Vincent van Gogh plasmó su icónica Noche estrellada en 1889, jamás imaginó que el universo ofrecería una escena tan parecida a su obra. Hoy, gracias a la cámara de energía oscura (DECam) instalada en el telescopio Blanco de 4 metros en Chile, los astrónomos han obtenido una imagen de 570 megapíxeles que parece sacada del lienzo del pintor holandés. El registro muestra una nebulosa de gas y polvo en la constelación Corona Australis, a tan solo 430 años luz de la Tierra, y revela una compleja danza de luces que recuerda los remolinos y destellos del cuadro.
La herramienta que hizo posible el retrato cósmico
DECam está compuesta por 74 detectores y una lente de casi un metro de diámetro, lo que le permite capturar detalles extremadamente finos en el cielo profundo. Montada en la cumbre del Cerro Tololo, la cámara registra la luz visible y ultravioleta con una precisión sin precedentes, convirtiéndose en la mejor aliada para estudiar regiones de formación estelar. La foto resultante muestra la nebulosa molecular de Corona Australis, una de las “cunas” de estrellas más cercanas a nuestro planeta.
Estrellas jóvenes que iluminan la niebla
En el extremo izquierdo de la composición destaca la brillante zona naranja de NGC 6729, una nebulosa doble que combina características de reflexión y emisión. Su luz proviene del sistema binario R Coronae Australis, cuya estrella primaria está en una fase pre‑secuencia principal: ha acumulado casi toda su masa pero aún no ha iniciado la fusión de hidrógeno. La radiación ultravioleta de este joven astro ioniza el gas circundante, creando la parte emisiva, mientras que la luz reflejada por el polvo genera la zona de reflexión. La interacción constante entre los dos componentes del sistema hace que la forma y el brillo de la nebulosa cambien con el tiempo.
Un tapiz de neblinas y una esfera estelar distante
A la derecha de NGC 6729 se extienden los delicados reflejos azulados de NGC 6726, NGC 6727 e IC 4812, iluminados por estrellas recién nacidas que aún se encuentran inmersas en la nube. Estas estructuras recuerdan los remolinos giratorios que Van Gogh plasmó con sus pinceles. En la esquina superior derecha, la agrupación esférica NGC 6723, conocida como el cúmulo de la “Candelabro”, se alza como una bola de luz compuesta por decenas de miles, e incluso hasta un millón, de estrellas. A diferencia de la nebulosa cercana, este cúmulo está a unos 29 000 años luz, creando una ilusión de profundidad que sitúa dos objetos de distancias muy distintas en el mismo plano visual.
Un cuadro del cosmos que trasciende el arte
La semejanza entre la fotografía astronómica y la obra maestra de Van Gogh no es mera coincidencia; ambos capturan la turbulencia y la belleza del universo, aunque desde perspectivas distintas. Mientras el pintor utilizó colores vibrantes y trazos enérgicos para expresar su visión interior, la cámara DECam traduce la luz real de estrellas y nubes en una imagen que parece un sueño pintado. Esta convergencia entre ciencia y arte invita a reflexionar sobre la manera en que observamos el cielo y nos recuerda que, a escala cósmica, la naturaleza sigue siendo la más grande de las inspiraciones.
Source: https://scientias.nl/ruimtefoto-sterrennacht/