Una fiesta futbolera bajo el fuego
En medio de una escalada de violencia que ha cobrado cientos de vidas en la Franja de Gaza y en Cisjordania, los palestinos encontraron un momento de alegría al ver el gol de Ferran Torres que selló el triunfo de España 1‑0 sobre Argentina en la final del Mundial.
Gaza vibra con la Roja
En una plaza de Ciudad de Gaza, cientos de personas se agolparon alrededor de una pantalla improvisada. Cuando el balón cruzó la línea, los presentes estallaron en cánticos, levantaron banderas españolas y corearon el nombre del delantero. El creador de contenido Ya7ya_sager capturó la escena: jóvenes, ancianos y niños, rodeados de edificios destruidos, celebraban como si fuera una victoria colectiva contra la adversidad.
Ramala ondea la bandera española
Al otro lado del muro, en el este de Ramala, cerca de tres mil habitantes reunieron mesas decoradas con los emblemas de Palestina y España. Autoridades locales, miembros de la seguridad palestina y un representante consular español asistieron al evento. Al sonar el himno español, la multitud se puso de pie, mientras que el canto argentino quedó en silencio.
El gesto fue interpretado como un agradecimiento al reconocimiento oficial que el Gobierno español otorgó al Estado de Palestina en 2024 y a la condena pública del genocidio israelí. Además, la aparición de Lamine Yamal, joven futbolista español de origen marroquí, reforzó la conexión simbólica entre ambos pueblos.
El conflicto no se detiene
Mientras los espectadores disfrutaban del espectáculo, la realidad siguió cobrando víctimas. Un ataque aéreo israelí mató a un hombre y dejó heridos a diez niños en el sur de Gaza. En Ramala, colonos armados dispararon contra dos palestinos, y en el pueblo de Deir Yarir se registró otro tiroteo que dejó dos muertos.
La transmisión del partido fue interrumpida brevemente para informar de estos hechos, recordando que la guerra continúa pese a la efímera tregua que brinda el deporte.
Redes sociales y la respuesta palestina
Tras el pitido final, la cuenta oficial de Palestina en X compartió el cartel de campeón con corazones y ambas banderas, respondiendo a un mensaje del primer ministro israelí que mostraba su apoyo a Argentina. La publicación subrayó la solidaridad entre los pueblos y la persistente esperanza de reconocimiento internacional.
Argentina, que alberga una importante comunidad de descendientes palestinos, también jugó un papel histórico al reconocer al Estado palestino en 2010, tras la visita de Mahmoud Abbas. Hoy, la pasión futbolera sirve como puente cultural entre ambas naciones, aunque la sombra del conflicto siga al acecho.
En definitiva, la victoria de la Roja se transformó en un símbolo de resistencia y unidad para los palestinos, que, aun bajo el bombardeo, encontraron en el fútbol una razón para alzar la voz y la bandera.