Una revisión del ETS que favorece a la industria
Después de meses de intenso lobby, la Comisión Europea ha presentado una nueva versión del Sistema de Comercio de Emisiones (ETS). La propuesta, anunciada este viernes, amplía los plazos para que las empresas alcancen la neutralidad de carbono y, al mismo tiempo, introduce un objetivo indicativo de electrificación del 46 % de la economía para 2040. Según los cálculos oficiales, esa meta podría traducirse en un ahorro anual de 260.000 millones de euros en la factura de importaciones de combustibles fósiles.
Objetivo de electrificación y su impacto económico
El índice de electrificación de España se sitúa en torno al 22,4 %, según la patronal Aelec, lo que muestra la distancia que aún separa al país del objetivo propuesto. Sin embargo, la Comisión argumenta que la transición hacia una mayor proporción de energía eléctrica es clave para reducir la dependencia de recursos externos y para impulsar la competitividad de la Unión.
Más derechos gratuitos para sectores estratégicos
Una de las novedades más controvertidas es el aumento de los derechos de emisión gratuitos. Se prevé la asignación de unos 4.000 millones de derechos adicionales entre 2026 y 2030, principalmente para industrias químicas y refinerías. Además, se concede una flexibilidad extra valorada en unos 6.000 millones de euros a instalaciones de energía y combustibles, lo que, según los defensores, "aliviará la presión sobre la industria".
Reducción del Factor de Reducción Lineal (LRF)
El LRF, que determina la tasa anual de disminución del techo de emisiones, se ha suavizado. Entre 2031 y 2035 se aplicará un recorte del 3,7 % anual, y entre 2036 y 2040 del 1,7 %. En la versión anterior, la reducción era del 4,3 % y luego del 4,4 % en años posteriores. Esta moderación permite que las plantas industriales emitan más toneladas durante un periodo más amplio, retrasando la llegada al límite cero.
¿Qué significa para la descarbonización?
Aunque la Comisión asegura que la medida sigue alineada con la ambición climática interna y mantiene el objetivo de recortar un 90 % las emisiones para 2040, los técnicos advierten que el horizonte temporal del fin de los derechos de emisión podría extenderse hasta 2048, dependiendo de la velocidad de la transición y de la dinámica del mercado.
En resumen, la revisión del ETS busca estabilizar el mercado de carbono durante la próxima década, ofreciendo mayor certidumbre a los inversores y permitiendo que la industria europea ajuste su hoja de ruta sin enfrentar recortes bruscos. No obstante, la flexibilización también plantea interrogantes sobre la efectividad del mecanismo como motor de descarbonización.