Un hombre libre tras 15 años tras la reja

Ahmed Tommouhi, inmigrante marroquí que llegó a Terrassa en busca de trabajo, fue detenido en noviembre de 1991 bajo la sospecha de haber perpetrado varias agresiones sexuales. A pesar de la ausencia de pruebas concluyentes, la Guardia Civil lo mantuvo en prisión preventiva y, tras un proceso judicial plagado de fallos, acabó condenando al acusado a 15 años de reclusión por delitos que nunca cometió.

El error que tardó tres décadas en reconocer

En 2024, la Sala Tercera del Tribunal Supremo ha anunciado que los magistrados que juzgaron a Tommouhi en los años noventa incurreron en una equivocación grave: descartaron sin valorar una pericia biológica que demostraba que el ADN del reo no coincidía con el encontrado en la ropa de una de las víctimas. La sentencia, publicada el 18 de junio, ordena una indemnización de dos millones y medio de euros por el daño moral y material sufrido.

Una herida que el dinero no cura

Al recibir la compensación, Tommouhi expresó el dolor que conlleva perder la juventud y la vida normal durante una década y media. Su nieta, Firdaous, intervino para traducir al español el sentir del anciano, subrayando que la sentencia no borra la cicatriz invisible que la injusticia dejó en su organismo. “La prisión injusta no solo te quita años, te obliga a vivir con una herida que no siempre se ve”, comentó.

El caso de la víctima real y otras sombras

Posteriormente a la condena de Tommouhi, investigaciones revelaron que el verdadero autor de al menos una de las agresiones era Antonio García Carbonell, quien presentaba un parecido físico con el inocente. A pesar de la prueba de ADN, los tribunales no revisaron las demás sentencias, permitiendo que el verdadero culpable continuara su actividad delictiva mientras el inocente pagaba la pena.

Lecciones para la justicia

La abogada que defendió a Tommouhi, Celia Carbonell, describió el proceso como un “despropósito judicial” que marcó un precedente peligroso: la primera sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona sirvió de modelo para posteriores condenas, pese a la falta de evidencia sólida. El relato de este caso ha quedado recogido en el libro *Justicia poética* (Península, 2025) del periodista Braulio García Jaén, que documenta extensamente los archivos judiciales y testimonios.

El mensaje de Tommouhi es claro y resonante: “Ni un inocente en la cárcel, venga de donde venga, sea como sea”. Su historia sirve como llamado de atención a jueces y fiscales para que la prueba científica y la defensa de los derechos humanos sean pilares inquebrantables en la toma de decisiones.

Source: https://www.eldiario.es/politica/ahmed-tommouhi-precio-vida-carcel-inocente-prision-injusta-obliga-vivir-herida_1_13335018.html

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