El caso de los subtítulos a Chari Peña

En la última edición de la cadena pública, la madre del futbolista Fabián Ruiz, conocida como Chari Peña, apareció hablando con el acento propio de Los Palacios y Villafranca, en Sevilla. En lugar de respetar la forma natural de su discurso, los técnicos de RTVE decidieron añadir subtítulos que “traducían” su habla al castellano neutro, como si fuera necesario aclarar lo que la audiencia debía entender. La medida provocó una ola de críticas que no solo señalaban una simple torpeza editorial, sino que denunciaban una práctica de racismo lingüístico y glotofobia institucional.

Contexto y reacción mediática

Manu Sánchez, crítico en RTVE, se hizo eco del episodio con la frase irónica: «Este perro andaluz no va a callarse». La reacción de la cadena no tardó en llegar: el presidente José Pablo López calificó el hecho como «un gran error» y emitió disculpas oficiales. Sin embargo, el daño ya estaba hecho. Subtitular selectivamente a una mujer andaluza activa una lógica histórica de inferiorización, que transforma la variedad dialectal en algo que debe ser “corregido” o “mediado”, mientras que la forma castellana se presenta como la norma transparente y legítima.

Implicaciones sociolingüísticas

Según el filósofo colombiano Santiago Castro Gómez, la hybris del punto cero explica la aparición de actitudes racistas que se apoyan en la supuesta superioridad de una lengua sobre otra. En este sentido, la actuación de los subtituladores equivale a una desespacialización lingüística: asumen que actúan desde un vacío social, ignorando que cada hablante –en este caso, cada andaluz y andaluza, a quienes el autor del artículo llama "Charis"– posee una espacialidad concreta, una historia y una identidad propia. Esta práctica no es mera glotofobia, que podría considerarse puntual; es, en cambio, un racismo lingüístico estructural que ha sido reproducido durante siglos, manifestándose también en la educación formal y superior.

El autor señala que la ideología castellanocéntrica y la andalufobia se entrelazan y se enseñan en el sistema educativo, desde la primaria hasta la universidad. Los conceptos de “norma” y “no norma”, “correcto” e “incorrecto”, se internalizan sin una problematización crítica, perpetuando la idea de que el castellano estándar es la única forma válida de expresión. Esta herencia conceptual se vuelve invisible, como el susurro de una propaganda que se da por sentada, y dificulta la aparición de voces que intentan descolonizar el discurso lingüístico.

Reflexiones y propuestas

El debate abre la puerta a preguntas urgentes: ¿qué papel deben jugar los medios públicos en la preservación y visibilización de la diversidad dialectal? ¿Cómo puede la academia contribuir a una descolonización del lenguaje que reconozca la legitimidad de todas las variantes? La respuesta pasa por una revisión profunda de los guiones editoriales, la inclusión de consultores lingüísticos de la propia comunidad hablante y la formación de periodistas en enfoques sociolingüísticos críticos. Además, es necesario impulsar en la educación una reflexión constante sobre la construcción de la norma, evitando que el castellano se erija como la única medida de comprensión.

En última instancia, el caso de los subtítulos a Chari Peña es una llamada de atención sobre la necesidad de escuchar sin traducir, de aceptar la diferencia sin judicializarla y de reconocer que la riqueza del español radica precisamente en su pluralidad. Solo así se podrá construir un espacio mediático verdaderamente abierto, donde la palabra de cada ciudadano sea escuchada en su tono original, sin la necesidad de “subtitularla”.

Source: https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/si-no-entiende-subtitula_132_13337017.html

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