Introducción

En la década de 1980, el Hospital para Niños Enfermos de Toronto, conocido mundialmente como SickKids, vivió una serie de fallecimientos de recién nacidos que desafiaron toda lógica médica. Padres, médicos y la opinión pública se vieron inmersos en una atmósfera de incertidumbre y miedo, mientras intentaban comprender si esos sin‑vidas eran producto de una tragedia natural o de una conducta deliberada.

El panorama de muertes en la unidad cardíaca

Según un análisis gubernamental posterior, entre julio de 1980 y marzo de 1981 la mortalidad en la unidad de cardiología infantil se disparó un 625 % respecto a los periodos anteriores y posteriores. La mayor parte de los decesos ocurrió durante la noche, bajo la vigilancia de un grupo de ocho enfermeras liderado por Phyllis Trayner. Los profesionales de la salud empezaron a referirse a ese conjunto como el “equipo jinx”, un apodo que reflejaba la creciente sospecha de que algo más siniestro estaba sucediendo tras los muros del hospital.

El caso de Kevin Pacsai

Uno de los episodios más emblemáticos fue la muerte del bebé Kevin Pacsai, nacido el 14 de febrero de 1981. Con apenas 25 días de vida, Kevin mostraba una condición cardíaca inestable pero, según los cardiólogos, tratable. Tras ser trasladado a SickKids el 11 de marzo, sus padres fueron tranquilizados por el personal médico, quien les indicó que el niño estaba bajo control. Sin embargo, alrededor de las 4 a.m., la situación se deterioró: su corazón fluctuaba entre bradicardia y taquicardia, su piel se tornó azulada y la respiración se volvió superficial.

La sospecha de sobredosis de digoxina

Los médicos que atendieron al pequeño sospecharon una posible intoxicación por digoxina, un fármaco de estrecho margen terapéutico usado para ayudar al corazón a bombear. En neonatos, una dosificación errónea puede pasar inadvertida y desencadenar arritmias mortales. La digoxina proviene de la hierba digitalis y, aunque ha salvado innumerables vidas, su administración en bebés requiere precisión extrema. La falta de pruebas concluyentes alimentó la tensión entre los profesionales y los familiares, generando una atmósfera de desconfianza que perduró mucho tiempo después.

El equipo de enfermeras “jinx”

Mientras los cardiólogos atribuían el aumento de muertes a la gravedad de las patologías infantiles, el personal de enfermería se encontraba bajo escrutinio. Algunas familias acusaron a las enfermeras de negligencia, mientras que otras levantaron la sospecha de un posible encubrimiento. El apodo “jinx team” se popularizó entre los pacientes y el público, pese a que no existían pruebas forenses que vincularan directamente a ninguna enfermera con los fallecimientos. Años más tarde, la enfermera Susan Nelles fue investigada bajo la hipótesis de haber administrado dosis letales de digoxina, sin que se llegara a una condena definitiva.

Investigaciones y legado

El caso de SickKids impulsó revisiones exhaustivas de los protocolos de medicación pediátrica y una mayor vigilancia de los procesos de dosificación. Sin embargo, el enigma de por qué tantas muertes se concentraron en un mismo lapso sigue sin resolverse plenamente. La historia sirve como recordatorio de la fragilidad del equilibrio entre la tecnología médica avanzada y la necesidad de controles rigurosos, especialmente cuando se trata de los más vulnerables.

Source: https://www.narratively.com/p/dozens-of-infants-died-mysteriously-why

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