Una encuesta revela la resistencia al alargamiento de la vida laboral
Un estudio realizado por el centro de investigaciones Funcas muestra que casi el noventa por ciento de la población de España se opone a la propuesta de elevar progresivamente la edad de jubilación hasta los 70 años, medida que forman parte de la reciente reforma anunciada en Alemania. El rechazo es contundente y se extiende a todos los tramos etarios, desde los jóvenes universitarios hasta los mayores de setenta años.
Contexto y metodología de la encuesta
La “Encuesta 2026 sobre pensiones y educación financiera”, segunda edición del proyecto, se basó en entrevistas a 1.127 ciudadanos españoles con edades comprendidas entre los 18 y los 75 años. Los participantes fueron interrogados sobre cuatro posibles cambios estructurales del sistema de protección social. Los resultados, presentados por la investigadora Elisa Chuliá, indican que, aunque la mayoría reconoce la existencia de un problema financiero en torno a las pensiones, la disposición a aceptar reformas drásticas es mínima.
Principales hallazgos
El punto más conflictivo es la ampliación de la edad de retiro a los 70 años, que genera un “superconsenso” en contra, superando el 80 % de desaprobación en cada grupo de edad. La segunda alternativa, que consiste en incrementar los años de cotización necesarios para acceder a una pensión contributiva (actualmente 15 años), también es rechazada por el 73 % de los encuestados.
En contraste, las propuestas orientadas a elevar los ingresos del sistema perciben una resistencia menos marcada. La idea de crear un impuesto específico para financiar las pensiones es rechazada por el 66 % de los entrevistados, mientras que el aumento de las cotizaciones sociales, tanto de trabajadores como de empresas, alcanza el 54 % de oposición. Curiosamente, entre los estudiantes la proporción a favor (45 %) supera ligeramente a la de los que están en contra (44 %).
Interpretaciones y perspectivas
Chuliá argumenta que la población tiende a aceptar más fácilmente medidas que impliquen un reparto generalizado de la carga fiscal, en lugar de cambios que perciben como un golpe directo a su futuro personal. El temor a una jubilación más tardía parece superar la preocupación por la carga tributaria adicional.
Dos tercios de los encuestados coinciden en que el pago de las pensiones se convertirá pronto en un problema importante para la economía nacional, y nueve de cada diez anticipan la llegada de nuevas reformas antes de que alcancen la edad de retiro.
En definitiva, el estudio evidencia una brecha significativa entre la necesidad de garantizar la viabilidad del sistema de pensiones y la voluntad social de asumir los sacrificios que ello implica.