Descubrimiento inesperado en los desiertos
Durante años, la comunidad científica consideró a los musgos como organismos tan resistentes que no necesitaban alianzas con otros seres vivos. Sin embargo, un reciente estudio llevado a cabo por investigadores de la University of California Riverside ha puesto en duda esa suposición, al encontrar evidencia de la presencia de hongos micorrízicos dentro del tejido de musgos que habitan en zonas áridas como la Mojave y la Colorado.
¿Qué son los micorrízicos y por qué son importantes?
Los hongos micorrízicos forman asociaciones simbióticas con la mayoría de las plantas terrestres: extraen nutrientes del suelo y, a cambio, reciben azúcares producidos por la planta. Esta relación es fundamental para la salud de los ecosistemas, ya que favorece la absorción de fosfatos, nitrógeno y otros minerales esenciales.
Metodología del estudio
El doctorando Kian Kelly se aventuró a recorrer los áridos paisajes del suroeste estadounidense, recolectando muestras de los llamados "biocrusts": delgadas capas de materia orgánica compuestas por bacterias, algas, hongos y musgos. En el laboratorio, las muestras fueron pulverizadas y se analizó su ADN en busca de rastros fúngicos. Los resultados mostraron una abundancia notable de secuencias pertenecientes a micorrízicos, diferentes de los presentes en el suelo circundante, lo que sugiere una colonización específica dentro del musgo.
Para corroborar los hallazgos genéticos, Kelly utilizó tinciones especiales y observó bajo microscopio estructuras ramificadas dentro de las células del musgo. Estas ramificaciones recordaban a los "arbusculos", típicos de la interacción micorrízica en raíces vasculares, aunque en este caso estaban localizadas en los foliolos del musgo, que carecen de raíces verdaderas.
Implicaciones evolutivas y ecológicas
Si se confirma que los musgos desérticos intercambian nutrientes con los hongos, el hallazgo tendría repercusiones profundas para comprender la evolución temprana de las plantas terrestres. Los musgos son los parientes más cercanos de los primeros colonizadores del continente hace unos 470 millones de años; una alianza simbiótica con hongos podría haber sido una clave para su éxito inicial.
Además, los biocrusts desempeñan un papel crítico en la estabilización del suelo y la ciclicidad de nutrientes en ambientes extremos. La posible cooperación entre musgos y hongos podría potenciar la resiliencia de estos sistemas frente al cambio climático, abriendo nuevas vías para la restauración ecológica en áreas degradadas.
Los autores del estudio advierten que, aunque la presencia de los hongos es indiscutible, aún falta demostrar el intercambio real de compuestos. Futuras investigaciones deberán centrarse en medir la transferencia de carbonos y minerales para establecer la naturaleza exacta de la relación.
En conclusión, el descubrimiento sugiere que los musgos del desierto no son organismos aislados, sino que podrían beneficiarse de una red subterránea de cooperación que amplía nuestra visión de la complejidad biológica en los entornos más inhóspitos.
Source: https://scientias.nl/woestijnmossen-blijken-mogelijk-toch-hulp-te-krijgen-van-schimmels/