Una casa digna de un escenario mundial
El cantante puertorriqueño Benito Antonio Martínez Ocasio, mejor conocido como Bad Bunny, ha convertido un modesto modelo de vivienda operativa en la década de los sesenta‑setenta en el corazón de su gira "Debí Tirar Más Fotos". La estructura, llamada informalmente "Casita", funciona como escenario secundario dentro del recinto principal y se ha convertido en el principal foco de conversación entre seguidores y medios de comunicación, tanto por su aspecto visual como por los personajes que la frecuentan.
Los famosos que han pasado por la "Casita"
Desde la residencia inaugural en Puerto Rico, la mini‑casa ha acogido a una constelación de estrellas internacionales. En los primeros conciertos se divisaron nombres como Penélope Cruz, Javier Bardem, Lebron James, Kylian Mbappé y el actor Austin Butler. Posteriormente, en la Super Bowl, la lista se amplió con Pedro Pascal, Karol G y Jessica Alba. En la última parada de la gira, el estadio Metropolitano de Madrid, la audiencia pudo observar a Úrsula Corberó, Priscila Delgado, el futbolista Robert Lewandowski y el joven delantero Lamine Yamal, entre otros.
¿Un símbolo de la cultura o un club VIP?
El concepto de la "Casita" nace como una referencia a la vivienda típica de la clase trabajadora en Puerto Rico, aquellas casas de dos o tres habitaciones con balcón, creadas durante programas de urbanización impulsados por el gobierno estadounidense. Sin embargo, su uso como zona de acceso exclusivo para celebridades ha generado un debate profundo: algunos críticos señalan que la transformación de un ícono popular en un enclave de élite contradice la intención original de reivindicar la identidad puertorriqueña. Otros defienden que el artista está reciclando un elemento histórico para atraer a audiencias de distintos ámbitos y, de esa forma, difundir la cultura de su isla a escala global.
Controversia legal y cuestionamientos de género
El propietario de la construcción que inspiró la escenografía denunció a Bad Bunny, reclamando más de un millón de dólares por el uso no autorizado del diseño. Simultáneamente, las redes sociales se han llenado de videos en los que jóvenes mujeres muestran cómo lograron colarse en la "Casita" durante los shows, lo que ha reavivado la discusión sobre la cosificación de cuerpos femeninos y la selectividad de los perfiles que aparecen en esas imágenes. La mayoría de los usuarios mostrados son mujeres jóvenes, de apariencia normativa, lo que plantea interrogantes acerca de la representación de la diversidad en el escenario.
El trasfondo histórico de la vivienda puertorriqueña
Según el historiador Rafael L. Carrera, la casa popular de los años sesenta‑setenta simbolizaba un proyecto de cambio cultural y económico, en el que el Estado otorgaba terrenos a familias trabajadoras para que construyeran su propio hogar, dotado de servicios básicos como agua potable y electricidad. El balcón, elemento central del diseño, se convirtió en punto de reunión y celebración en la época navideña. Bad Bunny, al recrear ese espacio en sus conciertos, busca evocar la memoria colectiva de su gente, aunque la forma en que lo ha reinterpretado ha suscitado tanto admiración como críticas.
En definitiva, la "Casita" se erige como un microcosmos donde confluyen la tradición puertorriqueña, la fama internacional y los debates contemporáneos sobre propiedad intelectual y representación de género. Cada aparición de una celebridad en este pequeño escenario refuerza la dualidad del proyecto: por un lado, celebra la raíz cultural del artista; por otro, plantea la necesidad de reflexionar sobre quién tiene acceso a esos símbolos y bajo qué circunstancias.