Un Reino Unido sin rumbo después del referéndum
Desde la decisión de abandonar la Unión Europea en 2016, el país ha experimentado una sucesión vertiginosa de liderazgos. Tres años para Theresa May, otros tres para Boris Johnson, apenas 50 días para Liz Truss y menos de dos para Rishi Sunak. Ahora, Keis Starmer lleva poco menos de dos años al cargo y, pese a contar con una mayoría aplastante en la Cámara de los Comunes, su popularidad se desploma: solo uno de cada cuatro británicos le apoya y la mitad demanda su dimisión.
Las promesas que se desvanecieron
El voto a favor del Brexit se sustentó en una combinación de nostalgias y temores: el anhelo de revivir el esplendor imperial, el rechazo a la inmigración, la percepción de una economía decadente y la ilusión de convertir al Reino Unido en un paraíso fiscal respaldado por Estados Unidos. Ninguna de esas expectativas ha logrado concretarse. El imperio no volverá, la inmigración sigue generando tensiones, la economía sigue estancada y el sueño de un paraíso fiscal resulta incompatible con el mantenimiento de los servicios públicos, por mínimos que sean.
Problemas estructurales y nuevas divisiones
Infraestructuras envejecidas, vivienda inaccesible, salarios bajos, precios de combustibles en alza y un sistema sanitario que apenas cubre las necesidades básicas son retos que el país comparte con el resto de Europa. A ello se suma un malestar social alimentado por las redes, donde comunidades como la musulmana enfrentan dificultades de integración y la comunidad judía percibe un aumento de la amenaza. El surgimiento del partido Reform, nacido del populismo trumpista y liderado por Nigel Farage, ha captado votos descontentos, mientras los nacionalismos escocés, galés e irlandés ganan fuerza.
El dilema de Starmer y el futuro de la política británica
La cuestión no es solo si Starmer logrará sobrevivir o si será sustituido por figuras como Andy Burnham, alcalde progresista de Manchester. El verdadero interrogante es si el Reino Unido ha entrado en un callejón sin salida impuesto por el Brexit, independientemente de quién ocupe Downing Street, y si esa desintegración política y social amenaza la estabilidad de toda Europa.
Source: https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/problema-no-starmer_129_13226285.html