Una espera interminable
Diego, residente de Jaén, solicitó en diciembre de 2023 una cita con neurólogo por un dolor punzante detrás del oído. La petición quedó archivada durante casi tres años, hasta que en 2026 recibió una llamada del Servicio Andaluz de Salud (SAS) informándole de la cita programada para el 28 de mayo. El lapso entre la derivación y la atención alcanzó los 897 días, una cifra que ilustra la magnitud de los retrasos en la atención especializada.
El contexto sanitario en Andalucía
Los últimos datos del Ministerio de Sanidad, publicados en diciembre de 2025, señalan que más de un millón de ciudadanos (1.052.839) estaban en listas de espera en la comunidad autónoma. Andalucía lidera el país con la mayor demora media para una operación, 173 días frente a los 121 días a nivel nacional. Este escenario se ha convertido en uno de los principales temas de la campaña electoral, donde el presidente regional, Juanma Moreno, intenta defender la “estabilidad” de su gestión frente a las críticas de la oposición.
Impacto en la vida del paciente
El dolor de Diego se manifestó de forma intermitente, llegando a durar días completos. Tras pasar por maxilofacial y otorrinolaringología sin obtener un diagnóstico, fue remitido a neurología, pero la consulta nunca se concretó. Ante la ausencia de respuesta, el hombre optó por pagar una consulta privada, sin lograr tampoco una explicación clara. Con el paso del tiempo, los síntomas disminuyeron, y el propio Diego comentó que había olvidado la derivación pendiente.
¿Por qué se alargan tanto los tiempos?
El Servicio de Neurología del Hospital Universitario de Jaén admite que la escasez de profesionales, agravada por la pandemia, ha empeorado la situación. Aunque la plantilla pasó de nueve a trece especialistas y se han introducido teleconsultas, la demanda supera con creces la capacidad disponible. Las autoridades sanitarias afirman estar implementando medidas para reducir las demoras, y el consejero de Sanidad, Antonio Sanz, asegura que el Plan de Garantía Sanitaria está dando resultados, aunque los indicadores oficiales siguen mostrando una carga excesiva.
Recursos privados como alternativa
Ante la lentitud del sistema público, muchos pacientes recurren a la asistencia privada, dispuestos a asumir el coste para obtener una respuesta más rápida. Esta tendencia evidencia una brecha creciente entre la oferta pública y la necesidad real de la población, y plantea interrogantes sobre la equidad y la sostenibilidad del modelo sanitario.
Conclusiones y perspectivas
El caso de Diego no es aislado; representa la experiencia de cientos de miles de ciudadanos que esperan meses, incluso años, por una simple consulta especializada. Mientras la política regional trata de presentar avances, las cifras de listas de espera siguen siendo alarmantes. La presión social y mediática podría impulsar cambios estructurales, pero, por ahora, la realidad cotidiana de los usuarios sigue marcada por largas esperas y, en ocasiones, la necesidad de buscar soluciones fuera del sistema público.