Un fenómeno que cruza fronteras

En los últimos meses, la demanda de ivermectín y medicamentos derivados de benzimidazol, originalmente destinados al control de parásitos, ha experimentado un aumento sostenido tanto en Estados Unidos como en Europa. La tendencia se disparó después de que el actor Mel Gibson, en el popular "Joe Rogan Experience", afirmara que tres amigos con cáncer avanzado habían sido curados gracias a la combinación de ivermectín y fenbendazol. El clip, que superó los 60 millones de visualizaciones en redes sociales, generó una oleada de consultas y prescripciones fuera de los protocolos médicos tradicionales.

Datos alarmantes en EE. UU.

Un estudio comparó las primeras siete semanas de 2025 con el mismo periodo de 2024, revelando que el número total de recetas para esos fármacos prácticamente se duplicó. Entre los pacientes oncológicos, la cifra se multiplicó por 2,6, con mayor incidencia en hombres blancos de entre 18 y 64 años residentes en el sur del país. Los investigadores relacionan este patrón con la audiencia del podcast, que coincide con el perfil demográfico de los nuevos usuarios.

Situación en Bélgica

En la plataforma belga My Cancer Navigator, la tendencia no pasa desapercibida. Desde enero de 2025, se ha observado una duplicación en las preguntas de pacientes sobre ivermectín, fenbendazol y mebendazol como posibles tratamientos contra el cáncer. Algunos médicos de familia, presionados por sus pacientes, contemplan incluso la prescripción de estos compuestos, mientras que clínicas de medicina ortomolecular los promocionan como alternativas sin respaldo científico.

Riesgos y complicaciones

El uso no supervisado de ivermectín y sus análogos conlleva serios peligros. Los principales problemas clínicos son la toxicidad hepática y las interacciones adversas con la medicación oncológica convencional. Además, la calidad y composición de los productos adquiridos en línea es frecuentemente incierta, incrementando el riesgo de contaminación o dosificación incorrecta.

Otro aspecto crítico es la posibilidad de que los pacientes abandonen tratamientos probados, creyendo que los remedios alternativos son más seguros. Esta interrupción puede llevar a una progresión de la enfermedad y a la pérdida de los beneficios de terapias con evidencia robusta.

Lo que dice la ciencia

Los estudios in vitro y en modelos animales han mostrado que ivermectín y fenbendazol pueden afectar la viabilidad de células cancerígenas. No obstante, la transferencia de estos resultados al ser humano es limitada. Hasta la fecha, la evidencia clínica en pacientes es escasa y no hay pruebas concluyentes de que estos fármacos curen el cáncer. Las autoridades sanitarias continúan advertiendo contra su uso indiscriminado y recuerdan la importancia de los ensayos controlados para validar cualquier potencial beneficio.

En conclusión, el auge de medicamentos antiparasitarios como opciones de auto‑tratamiento oncológico refleja la influencia de los medios y la necesidad de una información clara y basada en evidencia. Los profesionales de la salud deben estar alerta a estas tendencias, educar a sus pacientes y promover decisiones informadas que prioricen la seguridad y la eficacia terapéutica.

Source: https://scientias.nl/kankerpatienten-ruilen-chemo-in-voor-ivermectine-risico-op-leverschade-en-interacties-met-andere-medicatie/

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