Estudio revelador sobre la reubicación de cocodrilos marinos
Un reciente trabajo publicado en Wildlife Research ha puesto bajo la lupa el comportamiento de los cocodrilos marinos (Tomistoma schlegelii) tras su liberación en la zona de Sundarbans, Bangladesh. La investigación, liderada por el biólogo conductual Ru Somaweera de la Universidad Murdoch, utilizó emisores satelitales para rastrear a cinco individuos durante varios meses, con el objetivo de esclarecer si los ejemplares criados en cautiverio consideran su antiguo recinto como "hogar" y si intentan regresar a él.
Diseño del experimento y grupos de estudio
Se seleccionaron tres hembras que habían pasado años en centros de rescate; una hembra salvaje fue capturada y puesta en libertad inmediatamente en el mismo punto donde había sido capturada, y un macho salvaje llamado Jongra fue trasladado a una zona a 132 kilómetros de su hábitat original. Los emisores, instalados en el lomo de cada cocodrilo, enviaban datos de posición cada pocas horas, permitiendo reconstruir sus rutas de desplazamiento.
Resultados sorprendentes para los ejemplares cautivos
Contrario a la creencia popular de que los cocodrilos poseen un sentido de dirección infalible, las tres hembras criadas en cautiverio no intentaron volver a sus instalaciones previas. En cambio, establecieron territorios pequeños y bien delimitados en áreas distintas, comportándose de manera similar a la hembra salvaje que fue liberada en el mismo punto de captura. Este hallazgo sugiere que, una vez liberados, los cocodrilos criados bajo cuidados humanos pueden adaptarse rápidamente a un entorno natural sin la presión de regresar al punto de origen.
El caso del macho transladado: una excepción
Jongra, el macho trasladado a una distancia considerable, mostró una tendencia diferente. Aunque no alcanzó su zona de origen durante el período de estudio, el animal nadó distancias superiores a 30 kilómetros en varios días, indicando un fuerte impulso de regresar al territorio de donde provino. Este comportamiento reafirma la capacidad de orientación de los cocodrilos salvajes, pero también pone de relieve la complejidad que implica la reubicación de adultos ya marcados por un sentido de pertenencia territorial.
Implicaciones para la conservación en Bangladés
La especie está al borde de la extinción en la región; los últimos censos estiman apenas 140 individuos adultos en todo el delta del Ganges. Programas anteriores que liberaron crías jóvenes tuvieron escasas tasas de supervivencia, pues los juveniles son más vulnerables a depredadores y a la pérdida de hábitat. Los nuevos datos indican que la liberación de cocodrilos adultos, incluso aquellos criados en cautiverio, podría ser una estrategia más eficaz para reforzar la población.
Sin embargo, los autores advierten que el tamaño de la muestra (solo cinco animales) y la duración limitada del seguimiento (unos meses) no permiten concluir sobre la viabilidad a largo plazo de estos individuos tras su liberación. Recomiendan estudios prolongados que evalúen la reproducción, la mortalidad y la integración en la comunidad salvaje.
En suma, el estudio brinda una dosis de esperanza para los conservacionistas que buscan revitalizar la población de cocodrilos marinos en Sundarbans, al demostrar que los ejemplares criados en cautiverio pueden establecerse en nuevos territorios sin regresar a sus antiguos recintos.
Source: https://scientias.nl/deze-zeekrokodillen-keren-na-vrijlating-niet-terug-naar-hun-oude-verblijf/