El problema del DSM‑5

Cuando una persona acude a la consulta con síntomas de ansiedad, depresión o trastornos alimentarios, la práctica habitual consiste en asignarle un diagnóstico basado en el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM‑5). Sin embargo, ese etiquetado binario –tienes o no tienes la enfermedad– a menudo no refleja la complejidad real del sufrimiento. La investigadora estadounidense Kelsie Forbush, de la Universidad de Kansas, advierte que este esquema rígido deja fuera matices críticos y, en casos como la anorexia, existen hasta 126 combinaciones distintas de criterios que pueden cumplir los pacientes.

Este exceso de categorías genera dos problemas principales: por un lado, dos individuos con diagnósticos idénticos pueden presentar síntomas muy diferentes; por otro, pequeñas variaciones en la presentación clínica pueden conducir a un cambio de etiqueta en tan solo un año, dificultando la predicción del pronóstico y la planificación del tratamiento.

Más allá de las etiquetas: la propuesta HiTOP

Frente a estas limitaciones, Forbush y su equipo proponen adoptar la Hierarchical Taxonomy of Psychopathology (HiTOP), un modelo jerárquico que mide los síntomas en escalas continuas en lugar de sí/no. En esta visión, emociones como la tristeza, la ansiedad o los problemas alimentarios se valoran como puntos a lo largo de un espectro, para luego agruparse en patrones más amplios. La investigadora lo compara con la medición de la presión arterial: no basta con decir “alta” o “baja”, sino que se necesita conocer el valor exacto para interpretar su significado.

El estudio analizó datos de veteranos estadounidenses que recientemente habían abandonado el servicio militar. Los resultados mostraron que una gran parte de los trastornos mentales convergen en una dimensión denominada “internalizar”. Este factor representa la tendencia a dirigir al interior las exigencias, valores y presiones externas, generando una vulnerabilidad a emociones negativas como el miedo, la melancolía o la rumiación. La conclusión es que, al centrar la intervención en esta fragilidad subyacente, la terapia puede ser mucho más eficaz que al enfocarse en etiquetas cambiantes.

El modelo HiTOP promete una atención más personalizada y precisa, al ofrecer a los profesionales una herramienta que refleja la realidad fluida de la salud mental. En lugar de encasillar a los pacientes en cajas predefinidas, permite reconocer la singularidad de cada caso y adaptar las estrategias terapéuticas a los síntomas específicos que aparecen en el momento.

En última instancia, la transición de un diagnóstico estático a una taxonomía dinámica podría transformar la práctica clínica, favoreciendo una comprensión más profunda de los procesos psicológicos y, sobre todo, mejorando la calidad de vida de quienes buscan ayuda.

Source: https://scientias.nl/waarom-psychische-diagnoses-vaak-tekortschieten-onderzoekers-willen-af-van-hokjesdenken/

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