Un logro fiscal sin subir los impuestos
El Ejecutivo español ha comunicado a la Comisión Europea que, gracias a la decisión de no actualizar los tramos del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) con la inflación, ha conseguido un ingreso adicional de 2.300 millones de euros en 2025. Esa cifra equivale al 0,14 % del Producto Interior Bruto (PIB) y permite cumplir con los compromisos de la reforma tributaria pactada dentro del Plan de Recuperación europeo.
¿Cómo se generó este "ingreso extra"?
El informe de progreso anual presentado a Bruselas muestra que la medida es puramente pasiva: no requirió cambios legislativos ni aumentos de tipos impositivos. Al congelar los tramos del IRPF, el aumento de salarios que compensó la subida de precios quedó gravado en una tabla impositiva que no se ajustó al IPC. El resultado es una mayor recaudación sin que los contribuyentes percibieran una mejora real en su poder adquisitivo.
Distribución entre el Estado central y las comunidades autónomas
Los 2.294 millones de euros se repartieron casi a la mitad entre la Administración Central (1.137 M) y las comunidades autónomas (1.157 M). Este reparto refleja la llamada "progresividad en frío": la progresividad del impuesto actúa de forma automática cuando los ingresos reales aumentan, aunque la tabla no se modifique.
Reacciones y críticas
Los sectores que describen a España como un "infierno fiscal" acusan al Gobierno de favorecer a las rentas más altas, argumentando que la falta de deflactación del IRPF carga más a los contribuyentes con mayores ingresos. En contraposición, el ministro de Hacienda, Arcadi España, ha defendido la medida señalando que, junto a otras reducciones (luz, gas y gasolina), el conjunto del sistema tributario está aliviando la presión sobre las familias, especialmente la clase media y los trabajadores.
Perspectiva a futuro
El objetivo inicial del acuerdo con la UE era elevar los ingresos fiscales estructurales en un 0,3 % del PIB (alrededor de 5.000 millones de euros). Además, se pactó un incremento adicional del 0,1 % del PIB (cerca de 1.700 millones) antes de que finalice 2025. La estrategia de congelar los tramos del IRPF cubre ya el 0,1 % adicional, mientras que la segunda fase, prevista para 2028, seguirá buscando ese margen extra mediante la misma lógica de no deflactación.
Demandas de reforma integral
El Consejo General de Economistas ha exigido una revisión profunda de la Ley del IRPF, la última hace veinte años, para adaptar sus figuras a la realidad actual y, entre otras cosas, volver a aplicar la deflactación de los tramos. Sin embargo, el Gobierno mantiene su postura de que la medida actual ya genera beneficios netos para la mayor parte de la población.