Un ecosistema listo para el felino
La Sierra de Alcubierre, ubicada en la comarca de Los Monegros, cuenta con todo lo necesario para acoger nuevamente al lince ibérico, uno de los depredadores más emblemáticos de la península. La zona presenta baja densidad humana, extensas áreas sin carreteras y una sobresaturación de conejos –presunto alimento principal del animal– que supera los 120 ejemplares por hectárea. Estos factores convierten el territorio en un refugio ideal, tal y como señalan los estudios técnicos que avalan la idoneidad del hábitat.
Historia natural del lince en la región
Hasta finales del siglo XX, el lince pobló la Sierra de Alcubierre. Testimonios locales recuerdan avistamientos frecuentes entre 1960 y 1980. Hoy, la biodiversidad local sufre un desequilibrio causado por la ausencia de depredadores superiores, lo que se traduce en daños agrícolas y sobrepoblación de especies herbívoras. Reintroducir al lince, además de restaurar la cadena trófica, ayudaría a regular la población de conejos y a mitigar pérdidas económicas en la agricultura.
El laberinto político que detiene el proyecto
A pesar del respaldo social y de la evidencia científica, la iniciativa se encuentra paralizada por decisiones institucionales. En 2017, las Cortes aragonesas aprobaron por unanimidad un acuerdo que impulsaba la reintroducción, pero la ejecución ha sido lenta y ha sufrido retrocesos. En 2025, una nueva moción exigió descartar el plan en Los Monegros, alegando falta de consenso y posibles riesgos para la ganadería, pese a que otros territorios con condiciones similares no han presentado objeciones.
Comparativa con otras regiones
Desde 2011, más de 400 linces han sido liberados en distintos puntos de España y Portugal bajo el programa LIFE Lynxconnect, elevando la población total a más de 2.400 ejemplares. En Aragón, la cuenca del Huerva ya alberga ejemplares recién soltados, con financiación pública y respaldos de fondos europeos. El modelo ha demostrado que la presencia del lince puede coexistir con actividades agropecuarias, siempre que exista un esquema de compensación ante eventuales daños, el cual ya está contemplado por el gobierno regional.
¿Qué se necesita para avanzar?
Los defensores de la reintroducción, como la plataforma “Monegros por el Lince” y el alcalde de Farlete, Héctor Azara, insisten en que la barrera no es técnica sino política. Exigen que se restablezca el consenso institucional, se clarifiquen los conceptos erróneos sobre el impacto del felino y se active el programa de compensaciones. Solo con voluntad y coordinación entre administraciones locales, autonómicas y europeas, la Sierra de Alcubierre podrá volver a ser refugio del lince ibérico.