Introducción

Un reciente artículo publicado en Explorations in Economic History presenta un análisis novedoso sobre la calidad de las vías de peaje (turnpikes) en Inglaterra y Gales durante el siglo XVIII. Los autores, provenientes de la Universidad de California en Irvine y de Cambridge, revisaron cerca de un centenar de diarios de viaje y compararon sus relatos con mapas históricos, lo que les permitió asignar una puntuación de calidad a cada tramo de carretera descrito.

El origen de los turnpikes

Los turnpikes surgieron alrededor de 1660 como respuesta a la falta de recursos de los gobiernos locales para mantener el entramado vial. A través de leyes parlamentarias, se crearon trustes que podían cobrar peajes y solicitar préstamos para reparar y mejorar los caminos. Este modelo monetario facilitó una inversión constante que, según el estudio, se tradujo en superficies más planas, mejor drenaje y señalizaciones más claras.

Metodología basada en diarios de viajeros

Los investigadores cruzaron los relatos de los viajeros con cartografía de la época y observaron el vocabulario empleado: palabras como "excelente", "plano" o "reparado" indicaban rutas en buen estado, mientras que "horrible", "peligroso" o "intransitable" señalaban condiciones deplorables. Con este criterio, calculó una "puntuación de calidad" que reveló una diferencia marcada entre las carreteras de peaje y las rutas comunes.

Resultados: una brecha evidente

Más de la mitad de las carreteras ordinarias fueron catalogadas como "malas", frente a menos del 25 % de los turnpikes. Aproximadamente el 40 % de los kilómetros recorridos por vías de peaje recibieron la etiqueta "buena", cifra que apenas supera el 20 % de las rutas sin peaje. Además, la velocidad media de los cochecitos postales aumentó de 4 a 8 millas por hora entre principios del siglo XVIII y comienzos del XIX, y los carruajes privados también disfrutaron de un impulso de 2 millas por hora en los tramos de peaje.

Impacto en los modos de transporte

El estudio muestra que, antes de 1760, el 77 % de los desplazamientos se realizaban a caballo. Tras la expansión del sistema turnpike, para 1820 el 73 % de los recorridos se efectuaban en vehículos tirados por caballos, como carruajes y diligencias. Esta transición sugiere que las carreteras mejoradas facilitaron el paso de ruedas, reduciendo la dependencia del tránsito a pie o a caballo y favoreciendo el comercio y la movilidad de personas.

Replanteando la evolución de la infraestructura británica

Durante mucho tiempo, historiadores ubicaron la verdadera revolución de las vías británicas en el siglo XIX, cuando ingenieros como Thomas Telford y John McAdam introdujeron nuevas técnicas de pavimentación. Los hallazgos actuales demuestran que la mejora comenzó ya en el siglo XVIII, impulsada principalmente por el modelo de los turnpikes. Según el profesor Alan Rosevear, "la velocidad no fue el factor más importante para los viajeros; la seguridad y el confort eran primordiales".

Conclusiones y legado

El análisis amplía la comprensión de la prehistoria de la Revolución Industrial, al evidenciar que una red de carreteras más fiable y rápida fomentó el intercambio de mercancías y la circulación de ideas. Los turnpikes, al ofrecer rutas más seguras y cómodas, jugaron un papel decisivo en la consolidación de un entorno económico más dinámico, preparando el terreno para los avances técnicos que se manifestarían en el siglo siguiente.

Source: https://scientias.nl/historici-zaten-mis-britse-wegen-werden-al-in-de-achttiende-eeuw-aanzienlijk-beter/

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