Reapertura relámpago y retorno al control iraní
Este sábado, tras una apertura parcial que duró apenas unas horas, el estrecho de Ormuz volvió a quedar bajo la administración estricta de las Fuerzas Armadas iraníes. El teniente coronel Ebrahim Zolfagari, portavoz del Cuartel General Central Jatam al‑Anbiya, confirmó que el paso ha recuperado su estado anterior, implicando restricciones severas para el tránsito marítimo en una de las rutas energéticas más críticas del planeta, donde circula cerca del veinte por ciento del petróleo mundial.
Advertencias del Parlamento iraní
Desde la madrugada, el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, había reiterado que Ormuz no permanecería abierto mientras persista el bloqueo estadounidense contra los puertos de Irán. En la red social X, Qalibaf declaró que la continuidad de esa presión implicaría el cierre del estrecho, una advertencia que se materializó con el fin de la apertura anunciada apenas doce horas antes, coincidiendo con la entrada en vigor del alto el fuego en Líbano.
Incidente naval y su impacto
Poco después de las nueve de la mañana, la UKMTO, entidad británica encargada de monitorear la seguridad marítima, informó de un ataque perpetrado por dos lanchas rápidas de la Guardia Revolucionaria iraní contra una cisterna que cruzaba el estrecho. Las embarcaciones se acercaron sin previa notificación por radio y abrieron fuego, aunque la tripulación resultó a salvo, según las autoridades del Reino Unido.
Condiciones de paso y tensiones diplomáticas
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Ismail Bagaei, puntualizó que los buques podrán transitar únicamente por rutas designadas y bajo autorización iraní, en coordinación con las autoridades competentes. Esta postura contrasta con las declaraciones de Donald Trump, quien aseguró que Ormuz está “completamente abierto” y llegó a sugerir una posible incursión para extraer uranio iraní.
Implicaciones para las negociaciones EE. UU.–Irán
Los movimientos recientes se perciben como una palanca para la segunda ronda de diálogos entre Washington e Irán, que se lleva a cabo en Islamabad. Qalibaf, quien lideró la delegación iraní en la reunión anterior, criticó enérgicamente los comentarios del mandatario estadounidense, calificándolos de “siete afirmaciones falsas”. Según él, la realidad en terreno, no los discursos en redes sociales, determinará las condiciones de tránsito por Ormuz.
En conclusión, la breve reapertura de Ormuz ha quedado relegada a un episodio transitorio dentro de una disputa más amplia que combina intereses energéticos, estratégicos y políticos. La firmeza de Irán al imponer nuevas limitaciones subraya la estrecha relación entre el bloqueo naval estadounidense y la voluntad de Teherán de usar el estrecho como herramienta de presión en sus negociaciones internacionales.