Importancia del juego activo en la primera infancia

Un estudio longitudinal realizado en Canadá siguió a 1.668 niños desde los dos años y medio hasta los doce, revelando que los hábitos adquiridos en la etapa preescolar pueden predeterminar la actividad física durante la adolescencia. Los investigadores destacaron que, aunque menos del 10 % de los pequeños cumplían los tres criterios recomendados —juego activo con un adulto, menos de una hora frente a una pantalla y sueño adecuado—, quienes lo hacían mostraron una tendencia clara a pasar más tiempo al aire libre a los doce años.

Diseño y metodología del estudio

Los datos provinieron de la Quebec Longitudinal Study of Child Development, un amplio proyecto poblacional que registró información de niños nacidos en 1997‑1998. Cuando los participantes tenían 2,5 años, sus padres informaron la frecuencia con la que jugaban activamente con sus hijos, la duración diaria de exposición a pantallas y la cantidad total de sueño, incluyendo siestas. Una década después, los mismos jóvenes respondieron encuestas sobre la frecuencia con la que jugaban fuera de casa y cómo utilizaban su tiempo libre.

Los tres hábitos clave

Los resultados identificaron tres comportamientos que, de forma independiente, se asociaron con un estilo de vida más dinámico en la preadolescencia:

  • Participar a diario en juegos activos con al menos un adulto.
  • Limitar la exposición a dispositivos electrónicos a menos de 60 minutos al día.
  • Garantizar entre 11 y 14 horas de sueño nocturno y siestas.

Los niños que integraron estas prácticas mostraron una mayor propensión a actividades al aire libre y a deportes organizados cuando alcanzaron la edad escolar. En particular, el efecto fue más pronunciado entre las niñas, quienes no solo fueron más activas, sino que también realizaron actividades de mayor intensidad.

Diferencias de género y consideraciones

Al llegar a los 12 años, solo el 14,9 % de las chicas del estudio se describieron como “deportivas”, contrario al 24,5 % de los niños. Este desfase sugiere que fomentar el movimiento temprano es esencial, sobre todo para las niñas, quienes tienden a reducir su participación física con la edad. Los investigadores subrayaron que la interacción lúdica con los padres parece ser el motor más potente para crear una asociación positiva entre el cuerpo y el placer.

Implicaciones para padres y tomadores de decisión

Los expertos recomiendan adoptar la guía de la Organización Mundial de la Salud para menores de cinco años: al menos 180 minutos de actividad moderada‑vigorous al día, menos de una hora frente a pantallas y un rango de sueño de 11‑14 horas. Incentivar el juego físico, establecer rutinas sin dispositivos y velar por un descanso suficiente pueden consolidar hábitos que perduren hasta la adolescencia y más allá.

Source: https://scientias.nl/waarom-actief-spelen-met-je-peuter-ze-later-veel-gezonder-kan-maken/

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