Observación sin precedentes de N159
El telescopio espacial James Webb ha apuntado sus poderosos sensores al complejo N159, una zona de intensa actividad estelar dentro de la Gran Nube de Magallanes, situada a unos 160.000 años luz de la Vía Láctea. Con una nitidez y profundidad que superan con creces a las imágenes obtenidas por el Hubble, Webb ha revelado más de 300.000 fuentes luminosas, entre ellas estrellas con menos de medio millón de años de edad.
Una nube dividida en dos rostros
N159 se extiende por aproximadamente 425 años luz y se divide en dos regiones claramente diferenciadas. En el extremo oriental, N159E, se encuentran estrellas masivas del tipo OB y la famosa nebulosa Papillon, un cúmulo compacto de apenas 6,5 años luz de diámetro. En contraste, la zona occidental, N159W, alberga protoestrellas todavía sumergidas en densas capas de gas y polvo, lo que la convierte en una cría estelar en sus primeras etapas.
Formación estelar secuencial
Este contraste hace de N159 un laboratorio natural para estudiar la llamada "formación estelar secuencial". Según este modelo, la radiación y los vientos de las estrellas recién nacidas comprimen el material circundante, desencadenando la aparición de una nueva generación de estrellas que se desplaza de este a oeste como una ola cósmica lenta pero constante.
Lo que Webb ve y Hubble no pudo
El equipo liderado por el astrofísico Nolan Habel utilizó la cámara NIRCam de Webb, combinando diez filtros que cubren longitudes de onda entre 1 y 4,7 µm. Esta estrategia permitió medir la fotometría de cientos de miles de puntos, alcanzando magnitudes tan débiles como 27 en el filtro F115W, lo que corresponde a objetos con masas inferiores a 0,1 M☉. Tales niveles de sensibilidad estaban fuera del alcance de los instrumentos anteriores.
Al combinar los diferentes filtros, los investigadores asignaron colores a distintas propiedades físicas: el continuo estelar y la fotosfera (F115W), la emisión de hidrógeno ionizado (F187N), los compuestos aromáticos policíclicos (F335M) y el hidrógeno molecular (F470N). Gracias a esta paleta, pudieron distinguir entre estrellas jóvenes, de secuencia principal y poblaciones más viejas, e incluso identificar subgrupos de protoestrellas que presentan un exceso infrarrojo característico.
Implicaciones para la astronomía
El descubrimiento de una generación oculta de estrellas y la visualización directa de la propagación de la formación estelar aportan pruebas contundentes a teorías sobre cómo los procesos de retroalimentación estelar moldean la evolución de las nubes moleculares. Además, la capacidad de Webb para penetrar el polvo y revelar objetos de masa subestelar abre nuevas oportunidades para estudiar la gestación de estrellas en entornos extragalácticos.
En resumen, la imagen de N159 obtenida por James Webb no solo supera en resolución y alcance a las de Hubble, sino que también ofrece una visión sin precedentes de la dinámica interna de una de las regiones de formación estelar más productivas del cielo cercano.
Source: https://scientias.nl/n159-webb-ruimtefoto/