Resumen del estudio islandés

Un amplio análisis realizado por psicólogos de la Universidad de Reykjavik comparó 70 escuelas de Islandia, de las cuales 22 implementaron un veto estricto a los teléfonos móviles entre 2018 y 2023. La muestra incluyó a casi 24 000 adolescentes de entre 13 y 15 años, a los que se les aplicó una encuesta nacional sobre bienestar mental que se había administrado de forma continua desde 2016.

Metodología y datos

Los investigadores contrastaron los resultados de la encuesta de 2016 (antes de cualquier prohibición) con los de 2018 y 2023, observando la evolución del estado de ánimo, la ansiedad, la hostilidad y la percepción de apoyo entre compañeros. Además, se registró la frecuencia de uso de redes sociales y la incidencia del acoso, tanto virtual como presencial.

Resultados principales

Los hallazgos revelaron que no existió diferencia significativa entre las escuelas con y sin prohibición. Los índices de depresión, ansiedad y bienestar general siguieron una tendencia similar en ambos grupos, sin que el veto redujera la cantidad de tiempo dedicado a los dispositivos ni disminuyera los casos de bullying. Incluso el sentido de apoyo entre pares permaneció inalterado.

¿Por qué el veto no produce cambios?

Según la psicóloga belga Marlies Van de Casteele, la explicación más sencilla es que los jóvenes compensan la falta de pantalla durante el horario escolar pasando más tiempo frente al dispositivo en casa. Estudios realizados en Flandes y el Reino Unido confirman que, aunque el uso disminuye en clase, se incrementa después de la jornada, manteniendo constante el consumo total.

Otro factor relevante es que, en muchas instituciones islandesas, el uso del móvil ya estaba restringido durante las lecciones antes de la implementación del veto general. Por ello, la medida añadió poco valor adicional. Además, los problemas de salud mental de los adolescentes son multifactoriales; el uso del smartphone representa solo una pieza del complejo rompecabezas.

Implicaciones para la política educativa

Aunque los resultados no avalan la idea de que una prohibición total mejore la salud mental, los expertos coinciden en que las normas sobre el uso de dispositivos siguen siendo útiles. Los alumnos consideran razonable no usar el móvil durante clases y exámenes, y la disciplina ayuda a mantener la atención y el orden. Lo que sí se cuestiona es la efectividad de medidas más estrictas sin acompañarlas de intervenciones que aborden otras causas del malestar, como el apoyo psicológico, la educación emocional y la gestión del tiempo libre.

En conclusión, la evidencia islandesa sugiere que prohibir los smartphones en la escuela, por sí sola, no es una solución mágica para mejorar el bienestar de los adolescentes. Las políticas deben ser integrales, combinando límites razonables con programas de salud mental y actividades que fomenten la interacción cara a cara.

Source: https://scientias.nl/gsm-verbod-op-school-verbetert-mentale-gezondheid-van-jongeren-niet-blijkt-uit-onderzoek/