Un hallazgo que rompe esquemas
Un equipo internacional de astrónomos ha detectado, alrededor de la enana blanca WD J1328−1450, una estructura de gas inusual: dos anillos concéntricos separados por una zona vacía. Este fenómeno, observado a través del espectrógrafo X-shooter del Very Large Telescope en Chile, muestra cuatro picos en las líneas de emisión de calcio, oxígeno, magnesio e hierro, señalando la presencia de dos discos independientes que giran a distintas velocidades.
Dos anillos, dos velocidades
El anillo interno se extiende entre 0,14 y 0,34 radios solares, lo que equivale a entre 100.000 y 240.000 km. El externo abarca de 0,54 a 1,93 radios solares, es decir, de 375.000 a más de 1,300.000 km. Cada uno aporta su propia firma espectral, generando el patrón de cuatro picos que distingue a este sistema de los 21 casos previamente conocidos, donde solo se observaba un disco plano y único.
Estabilidad inesperada
Los datos recopilados en 2021 y 2023 revelan que la configuración ha permanecido prácticamente inalterada durante varios años, a pesar de las condiciones extremas que rodean a una estrella que ha expulsado sus capas externas. La persistencia de la zona vacía entre los anillos plantea interrogantes sobre los mecanismos que evitan la difusión radial del gas y que mantienen la separación estructural.
Diferencias químicas reveladoras
Un análisis detallado de la composición muestra que el anillo interno contiene magnesio, mientras que el externo carece de este elemento. La ausencia de magnesio en el disco externo indica una composición más pobre en este metal, lo que sugiere que los dos anillos podrían alimentarse de fuentes distintas: quizás dos planetesimales diferentes, o bien dos capas de escombros provenientes de un mismo cuerpo planetario, como el manto rico en magnesio y la corteza más magnesio‑pobre.
El papel de los planetesimales
Para que la doble estructura se mantenga, los investigadores proponen la existencia de dos planetesimales densos que orbitan dentro de cada anillo. Estos cuerpos, de tamaño comparable a grandes asteroides, actuarían como motores que liberan gas mediante colisiones y desintegración, alimentando sus respectivos discos sin permitir la mezcla de los materiales.
Implicaciones para nuestro propio sistema
El descubrimiento ofrece una ventana única para contemplar el destino de los sistemas planetarios cuando sus estrellas evolucionan hacia la fase de enana blanca. Si nuestro Sol sigue una trayectoria similar, es plausible que, tras la fase de gigante roja, los restos de los planetas interiores formen discos análogos, potencialmente generando nuevas configuraciones orbitales.
Este caso destaca la complejidad de los procesos de desintegración y reconstitución de materia alrededor de estrellas moribundas, y abre la puerta a futuras investigaciones que podrían revelar cuántos sistemas albergan estructuras tan sofisticadas.
Source: https://scientias.nl/witte-dwerg-dubbele-puinschijf/