Introducción

El 26 de agosto una avalancha de agua, hielo y rocas arrasó el valle de Timure, en el norte de Nepal, provocando más de 1.400 muertos y miles de desaparecidos. Este desastre no es aislado; revela una tendencia preocupante: la expansión de asentamientos humanos en franjas estrechas a orillas de ríos glaciares, zonas que se están volviendo cada vez más vulnerables por el calentamiento global.

El crecimiento de la superficie construida

Un equipo internacional liderado por la Universidad de Leeds analizó imágenes satelitales entre 2016 y 2023. Los resultados muestran que la superficie edificada en áreas situadas a menos de cincuenta metros por encima del cauce aumentó de 12,4 a 18 km², un incremento del 45 %. En los tramos donde la topografía obliga a los habitantes a instalarse justo al borde del río, el crecimiento supera el 75 %.

¿Por qué la altura importa?

En valles empinados, la distancia horizontal a la corriente no garantiza seguridad. Un hogar a doscientos metros de la ribera puede estar a varios decenas de metros de altura, lo que lo protege de inundaciones repentinas. Por eso los investigadores consideraron la elevación vertical como criterio principal para definir la zona de riesgo.

Factores que impulsan la ocupación

El turismo de montaña, la construcción de centrales hidroeléctricas y las rutas comerciales entre Nepal y el Tíbet concentran la actividad humana a lo largo de los cauces. En agosto, la ola de desbordamiento arrastró once centrales hidroeléctricas en fase de operación o construcción, evidenciando la exposición de infraestructuras críticas.

Políticas y su escasa aplicación

Nepal cuenta con normativas de planificación territorial que deberían integrar los peligros naturales, pero la falta de cumplimiento y la presión económica hacen que estas reglas se ignoren con frecuencia.

Población en la zona de peligro

Según el modelo WorldPop, alrededor de 294 000 personas viven en áreas que se encuentran a menos de cincuenta metros sobre el nivel del río. La proyección indica un aumento del 6 % entre 2015 y 2030, aunque algunos pueblos de montaña están experimentando despoblación, lo que complica la estimación exacta.

Desafíos de la medición

La altura no refleja la frecuencia ni la profundidad de las inundaciones, por lo que la exposición no equivale automáticamente a riesgo. Estudios previos que consideraron franjas de un kilómetro alrededor de los ríos estimaron una población expuesta de 832 000, una cifra mucho mayor que la obtenida con el método de los cincuenta metros.

Conclusiones y perspectivas

El caso de los valles del Himalaya ilustra cómo la combinación de cambio climático, desarrollo económico y falta de regulación eficaz crea un escenario propicio para catástrofes cada vez más frecuentes. La necesidad de datos más precisos, una planificación urbana basada en riesgos reales y la reubicación de infraestructuras vulnerables son pasos esenciales para mitigar futuros desastres.

Source: https://scientias.nl/bouwwoede-in-himalaya-dalen-bijna-300-000-mensen-wonen-al-in-de-gevarenzone/

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