Una melodía para calmar la aguja

El momento de una inyección antes de una resonancia magnética suele generar tensión. Un estudio suizo ha demostrado que el simple hecho de escuchar la canción que cada paciente elija puede disminuir la percepción del dolor, mientras que la música de relajación tradicional y la famosa sonata de Mozart no logran el mismo efecto.

Diseño del experimento

En el Hospital Universitario de Zúrich participaron 204 personas que necesitaban un contraste intravenoso para explorar el cerebro, la columna o la zona cervical‑torácica. Los investigadores dividieron al grupo en cuatro cohortes: una escuchó el fragmento inicial de la sonata para dos pianos KV 448 de Mozart, otra disfrutó de su tema predilecto, una tercera recibió una pieza suave y monótona de música de relajación, y la última quedó en silencio total.

Los gustos musicales variaron enormemente: desde Adele y Michael Jackson hasta “Hells Bells” de AC/DC y el metal progresivo de Tool. Cada participante calificó la intensidad del dolor en una escala del 0 al 10 antes de la punción, inmediatamente después, a los 30 segundos y a los dos minutos.

Resultados sorprendentes

Solo la música elegida por el propio paciente mostró una reducción significativa del malestar tanto a los 30 segundos como a los dos minutos posteriores al pinchazo. La sonata de Mozart benefició exclusivamente a los 71 sujetos que ya experimentaban dolor antes de la inserción de la aguja, y su efecto se manifestó después de dos minutos. La pieza de relajación, por su carácter lento y repetitivo, no logró captar la atención suficiente para distraer del estímulo doloroso.

Los autores explican que la atención se centra inicialmente en la aguja; la distracción auditiva y la activación de los sistemas analgésicos cerebrales requieren unos momentos para ponerse en marcha. Por eso, cuanto más transcurre el tiempo desde la punción, mayor es la diferencia percibida entre los grupos.

Limitaciones y cautela

El estudio presenta ciertas restricciones: la asignación a los grupos no fue completamente aleatoria, pues se realizó según el orden de llegada de los pacientes. Además, la misma enfermera que insertó la aguja registró las puntuaciones de dolor, lo que podría introducir sesgos. En comparación con el silencio, la canción favorita sobresalió, pero frente a Mozart o la música de relajación las diferencias fueron pequeñas y no alcanzaron significancia estadística robusta. El efecto de Mozart se observó únicamente en un subgrupo de quince individuos.

Implicaciones prácticas

A pesar de las advertencias, los investigadores sugieren que reproducir la lista de reproducción personal de los pacientes podría ser una estrategia sencilla y de bajo costo para reducir la ansiedad y el dolor en personas temerosas o claustrofóbicas durante procedimientos invasivos. La próxima vez que necesites un catéter, no dudes en preguntar si puedes llevar tu propia música.

Source: https://scientias.nl/bang-voor-de-naald-je-eigen-favoriete-nummer-verzacht-de-prik-van-een-infuus/

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