Un lenguaje corporal más complejo de lo que se pensaba

Un equipo de investigadores de la Universidad de Viena ha documentado, por primera vez, que los elefantes de la sabana africana emplean al menos 41 gestos diferentes para influir en el comportamiento de sus compañeros. El estudio, publicado en la revista Animal Cognition, se basó en más de noventa horas de vídeo capturadas en los parques nacionales de Addo y Marakele, en Sudáfrica.

Metodología y hallazgos principales

Los científicos analizaron 844 movimientos aislados, distribuidos en 261 episodios de interacción, centrándose en situaciones de conflicto, como la competencia por una fuente de agua o por alimento. De esos movimientos surgieron 32 patrones básicos, combinados de forma que se identificaron 41 gestos distintos. Los órganos más involucrados fueron la trompa y las orejas, que se usaron en casi la mitad y un tercio de los gestos, respectivamente.

Intencionalidad y adaptación del mensaje

Un aspecto revelador fue la atención que los elefantes prestan a su interlocutor antes de ejecutar un gesto: en el 97 % de los casos miraban al otro individuo. Cuando el destinatario no estaba mirando, los emisores modificaban su repertorio, recurriendo a señales sonoras o a contactos físicos para asegurar la transmisión.

Además, los animales mostraron paciencia y persistencia. Tras un gesto, esperaban una respuesta; si no la obtenían, repetían la señal en el 83 % de los intentos, indicando un objetivo claro y una estrategia de refuerzo.

¿Qué intentan comunicar?

En los conflictos observados, los mensajes se redujeron esencialmente a dos órdenes: “Aléjate” y “Detén lo que haces”. Curiosamente, 21 de los gestos servían para ambas intenciones, dependiendo del contexto. Esto sugiere que el significado no está fijado de forma rígida, sino que se interpreta según la situación.

Implicaciones para la comprensión de la inteligencia animal

Según Lucy Bates, coautora del trabajo y profesora en la Universidad de Portsmouth, la capacidad de los elefantes para usar gestos deliberadamente refleja una inteligencia elevada y una vida social compleja. El hecho de que grupos de diferentes parques compartan la mayoría de los gestos, aunque con variaciones de frecuencia, apunta a una cultura comunicativa compartida entre poblaciones separadas.

Los resultados también se comparan con observaciones previas en Kenia y Mozambique, reforzando la idea de que el repertorio gestual es una característica general de los elefantes africanos.

Este descubrimiento abre nuevas preguntas sobre la evolución del lenguaje no verbal en especies con cerebros grandes y estructuras sociales sofisticadas. Futuras investigaciones podrían explorar cómo los elefantes aprenden estos gestos y si existen dialectos regionales dentro de sus poblaciones.

En definitiva, los elefantes demuestran que su comunicación va más allá de los sonidos y los olores, incorporando un abanico de movimientos corporales que utilizan con intención y adaptabilidad para resolver disputas y mantener la cohesión del grupo.

Source: https://scientias.nl/olifantengedrag-ontrafelt-onderzoekers-vinden-41-gebaren-die-olifanten-regelmatig-gebruiken/

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