El inicio de una pesadilla digital

Utsa Chatterjee, una estudiante de 19 años de Bangalore, comenzó a notar perfiles duplicados de su propia cuenta en Facebook. Estos perfiles utilizaban sus mismas fotos y datos, lo que dificultaba distinguirlos del auténtico. Al principio, los consideró simples errores y pidió a sus amigos que los reportaran; Facebook los eliminaba, pero reaparecían una y otra vez.

Mensajes que escalaron el acoso

Los falsos perfiles no se limitaron a solicitar amistad; empezaron a mantener conversaciones con Utsa. Uno de los primeros mensajes decía: “hi my little bitch … get naked or else I gangbang you.” Aunque el remitente se disculpaba y afirmaba estar bromeando, la secuencia de mensajes se volvía cada vez más insistente y vulgar, mostrando una evidente falta de rigurosidad ortográfica y un tono desesperado.

De la molestia a la amenaza personal

Con el tiempo, el acoso pasó de ser una mera molestia a convertirse en una invasión de su intimidad. Los mensajes incluían peticiones de fotos desnudas, insinuaciones de encuentros sexuales y, eventualmente, amenazas de violencia grupal. Utsa relata que, pese a su desconcierto inicial, el tono agresivo y los constantes intentos de contacto le generaron un profundo malestar y miedo.

El giro inesperado: la responsable era su mejor amiga

La revelación más impactante surgió cuando, tras una investigación exhaustiva de las direcciones IP y los patrones de redacción, se descubrió que detrás de todos esos perfiles falsos estaba la persona que ella consideraba su mejor amiga. Esta amiga, motivada por celos y una obsesión no correspondida, había creado las cuentas clonadas para vigilar, controlar y, finalmente, aterrorizar a Utsa bajo el disfraz del anonimato.

Consecuencias y lecciones aprendidas

El caso de Utsa ilustra los peligros del acoso cibernético cuando el agresor pertenece al círculo cercano de la víctima. Subraya la importancia de no minimizar los señalamientos de perfiles duplicados, de conservar capturas de pantalla como evidencia y de acudir a las autoridades cuando los mensajes trascienden lo meramente inconveniente. Además, recuerda a los usuarios de redes sociales que la privacidad y la configuración de seguridad deben revisarse constantemente para evitar suplantaciones de identidad.

Source: https://www.narratively.com/p/her-best-friend-was-her-secret-stalker-shocking-twist