Un retorno “inminente pero seguro”
El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, celebró este martes la retirada de la orden de detención que le impedía pisar suelo catalán desde 2017. La decisión del juez Llarena, tras la corrección del Constitucional al Supremo, abre la puerta a que el líder de Junts regrese a su tierra, aunque sin anunciar una fecha concreta.
El contexto judicial
El Supremo había mantenido una orden de detención contra Puigdemont durante casi una década. Sin embargo, la reciente sentencia del Tribunal Constitucional, que rechazó la aplicación de la amnistía sin una resolución definitiva, obligó al Tribunal Supremo a anular la medida cautelar. Desde ese momento, el político puede entrar a Cataluña sin riesgo de arresto.
El paso siguiente, según su equipo legal, es la certificación de la amnistía integral. El abogado Gonzalo Boye ha subrayado que el regreso se producirá “una vez esté aplicada de forma integral la amnistía”, y que no se precipitará hasta que el Supremo emita un nuevo auto que lo confirme.
¿Cuándo será el regreso?
En declaraciones institucionales, Puigdemont ha enfatizado que su prioridad será el “servicio al país”. No ha descartado la posibilidad de coincidir su retorno con la campaña electoral que culminará el 29 de noviembre, pero también ha escuchado la recomendación de su abogado de esperar a que pasen los comicios para evitar interferir en la dinámica política.
El entorno del líder de Junts se muestra cauteloso. La amnistía que se espera para él depende de la sentencia que el Constitucional dictará sobre la exconsellera Dolors Bassa, caso que sentará doctrina para el resto de los dirigentes del procés. Mientras se recaban los votos de los magistrados conservadores, el proceso judicial sigue su curso.
Implicaciones políticas y simbólicas
El regreso de Puigdemont tiene una dimensión simbólica importante para una parte de la sociedad catalana que ha aguardado su vuelta durante casi diez años. Sus seguidores, que celebraron la decisión con cava en Barcelona y Bruselas, imaginan un recorrido por la región para observar los cambios y medir el clima social.
Sin embargo, el propio Puigdemont reconoce que la amnistía no resolverá por sí sola el conflicto histórico entre Cataluña y España. La medida forma parte de una fórmula más amplia que, según él, debe combinarse con un diálogo político serio.
En resumen, el futuro inmediato del expresident está marcado por la espera de una resolución judicial definitiva y por la reflexión estratégica sobre el momento más oportuno para su regreso, ya sea antes o después del 29N.