OSIRIS‑APEX, la segunda vida de una nave espacial
Tras una década de éxitos, la sonda originalmente conocida como OSIRIS‑REx ha recibido una segunda oportunidad bajo el nombre de OSIRIS‑APEX (APophis EXplorer). La transformación no es meramente nominal; la nave conserva combustible residual y varios instrumentos operativos, lo que permite emprender una nueva travesía hacia el asteroide Apophis.
De Bennu a Apophis: un salto de objetivo
OSIRIS‑REx fue lanzada en 2016 y, dos años después, alcanzó el cuerpo rocoso Bennu. Allí, durante dos años, el vehículo cartografió la superficie, tomó muestras y, en 2023, devolvió el mayor fragmento de material extraterrestre jamás traído a la Tierra. Los análisis revelaron compuestos orgánicos y trazas de agua, ofreciendo una ventana al origen del Sistema Solar.
Con la misión Bennu concluida, los ingenieros de la NASA decidieron reutilizar la nave para estudiar otro objeto de gran interés: Apophis, un asteroide de aproximadamente 340 m de diámetro que realizará un paso extremadamente cercano a nuestro planeta en abril de 2029.
Apophis y su encuentro con la Tierra
El 13 de abril de 2029, Apophis se acercará a tan solo 32 000 km de la superficie terrestre, una distancia menor que la de los satélites geoestacionarios. Aunque la probabilidad de colisión es prácticamente nula, la proximidad brinda una oportunidad única para observar cómo la gravedad terrestre perturba la órbita y la rotación del asteroide.
Los científicos anticipan que la atracción del planeta podría modificar la velocidad angular de Apophis, generar vibraciones internas o incluso desencadenar deslizamientos de su capa superficial. OSIRIS‑APEX se posicionará a aproximadamente una hora de distancia durante el sobrevuelo, registrando en tiempo real cualquier alteración.
Mapa completo en 18 meses
Una vez que la nave alcance Apophis, iniciará una fase de observación que se extenderá durante dieciocho meses. Equipos de cámaras, espectrómetros y un altímetro láser crearán un modelo tridimensional de alta resolución, revelando la topografía, la composición mineral y la distribución de cráteres.
El punto culminante de la campaña será una maniobra de descenso a tan solo quince metros sobre la superficie, seguida de la activación de los propulsores. El empuje expulsará polvo y fragmentos, permitiendo a los investigadores analizar material que normalmente permanece oculto bajo la capa externa. A diferencia de Bennu, no se recogerá una muestra física; la información se obtendrá mediante observaciones remotas.
Desafíos de la travesía
El trayecto hacia Apophis obliga a la nave a soportar condiciones extremas, incluyendo dos pasajes cercanos al Sol, uno de los cuales se sitúa dentro de la órbita de Venus. Cada perihelio exige una reorientación cuidadosa de los paneles solares para evitar el sobrecalentamiento, demostrando la robustez del diseño original.
Al culminar la misión, OSIRIS‑APEX habrá proporcionado datos inéditos sobre la interacción entre un cuerpo pequeño y la gravedad planetaria, enriqueciendo nuestro entendimiento de la dinámica de los asteroides cercanos a la Tierra.