Introducción
En muchas ciudades europeas se ha impuesto la prohibición de alimentar a las palomas con la intención de reducir su número. Sin embargo, los datos muestran que los huevos siguen eclosionando con la misma frecuencia, aunque la disponibilidad de comida sea escasa. Un estudio reciente realizado por investigadores de la Universidad Técnica de Múnich y otras instituciones alemanas ha revelado el papel inesperado del macho en este proceso.
¿Por qué la prohibición parece ineficaz?
El proceso de incubación exige que el ave mantenga la temperatura del huevo entre 30 y 40 °C, energía que proviene del propio cuerpo del progenitor. Cuando el alimento escasea, la mayoría de las aves reducen el tiempo que dedican a la incubación, pues deben salir más a menudo a buscar sustento. En palomas urbanas, sin embargo, el porcentaje de huevos que llegan a la eclosión no disminuye, lo que había desconcertado a investigadores suizos.
Distribución de tareas entre los progenitores
En la paloma, la hembra asume la mayor parte del trabajo: pasa la mayor parte del día y toda la noche sobre los huevos. El macho, por su parte, interviene brevemente durante el día, lo que le deja amplios periodos libres para alimentarse. La hipótesis era que, ante la falta de comida, el macho podría compensar la menor presencia de la hembra.
Metodología del experimento
Los científicos seleccionaron veinte colonias de palomas en Braunschweig, Múnich y Würzburg. En la mitad de los nidos, las aves tenían acceso a comederos y bebederos instalados en torres; en la otra mitad, los palomos debían buscar alimento en la ciudad, donde la alimentación está prohibida. Bajo cada nido se colocó una balanza casera que registraba el peso cada quince minutos, permitiendo identificar cuál de los dos adultos estaba incubando en cada momento, ya que los machos son ligeramente más pesados que las hembras.
Hallazgos principales
Los resultados fueron claros. Las hembras con comida disponible permanecían en el nido el 81 % del tiempo, mientras que las que carecían de suministro lo hacían solo el 75 %. Esa diferencia equivale a casi una hora y media diaria. Además, las hembras sin acceso a alimento eran 35 g más ligeras al iniciar la incubación, indicando reservas energéticas menores.
En contraste, los machos mostraron un comportamiento opuesto: sin alimentación cercana, incubaban el 22 % del día frente al 17 % de los que tenían comida a mano, manteniendo su peso constante. En conjunto, ambos progenitores ocupaban el nido el 98 % del tiempo en ambos grupos, pero la carga se redistribuía cuando la hembra estaba más debilitada.
Implicaciones ecológicas
El estudio sugiere que la prohibición de alimentar a las palomas no reduce inmediatamente la tasa de eclosión, porque el macho compensa la menor disponibilidad de la hembra. Sin embargo, la “cuenta” se paga más tarde: las crías nacen en un entorno donde la madre ha agotado sus reservas, lo que puede afectar su supervivencia y desarrollo posterior.
Este hallazgo explica el “enigma” observado por los investigadores suizos y destaca la importancia de considerar la dinámica de ambos progenitores al diseñar políticas de gestión urbana de aves.
Source: https://scientias.nl/waarom-een-voerverbod-duiven-pas-raakt-als-hun-jongen-uit-het-ei-zijn-gekropen/