Una tormenta perfecta que eleva los costos energéticos

En la reciente reunión de ministros de energía en Dublín, el comisario Dan Jørgensen describió la situación como "tiempos preocupantes". La combinación de varios choques externos ha desencadenado una espiral alcista en los precios de los combustibles que parece imposible de frenar a corto plazo. El cierre parcial del estrecho de Ormuz, la prolongada guerra entre Rusia y Ucrania, la amenaza de Estados Unidos de prohibir la exportación de diésel y la escasez de gas almacenado en Europa conforman una verdadera tormenta perfecta que afecta a consumidores, empresas y gobiernos.

Factores que alimentan la subida

El estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas para el crudo, ha visto su tránsito limitado tras la decisión de Donald Trump de rechazar la reapertura propuesta por Irán. Esta medida reduce la oferta disponible en los mercados internacionales y presiona al alza los precios del petróleo crudo, base de la mayoría de los carburantes.

Paralelamente, la guerra en Ucrania sigue mermando la producción de refinación rusa. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), los ataques ucranianos a refinerías rusas se han repetido cada tres días, provocando una caída del 20 % en la producción de gasolina y del 30 % en la de diésel respecto al año anterior. La pérdida de suministro ruso obliga a Europa a depender aún más de importaciones de Estados Unidos, que cubren alrededor del 50 % del diésel consumido en el bloque.

El anuncio de Trump de bloquear temporalmente la exportación de diésel a Europa, aunque todavía no se haya materializado, ha generado incertidumbre en los mercados. Un estudio de Goldman Sachs estima que una prohibición de una semana podría elevar los precios en un 1,75 %, mientras que una medida de 90 días podría dispararlos hasta un 20 %.

Reacciones y medidas de los gobiernos

Ante este panorama, los gobiernos europeos han optado por prorrogar las rebajas fiscales en gasolina y diésel, y por limitar la tarifa del gas para evitar que los hogares enfrenten facturas desorbitadas durante el invierno. El ministro irlandés de Clima, Energía y Medio Ambiente, Darragh O’Brien, advirtió que la UE no puede confiar en decisiones unilaterales de terceros y que es necesario reforzar la resiliencia del suministro interno.

Jørgensen subrayó la necesidad de acelerar la transición hacia fuentes renovables. "Tenemos que sustituir los combustibles fósiles, esas moléculas importadas, contaminantes y caras, por energía producida en casa: electrones verdes", afirmó, señalando que la dependencia energética es una vulnerabilidad estratégica que debe eliminarse.

Perspectivas a medio plazo

Si bien la amenaza de Trump aún no se ha concretado, su sola declaración ha sido suficiente para empujar los precios a máximos que no se veían desde 2023 y acercarse a los niveles proyectados para 2026. La combinación de conflictos geopolíticos y decisiones políticas impredecibles sugiere que los precios de la energía seguirán siendo volátiles durante los próximos meses.

En conclusión, la UE se encuentra en una encrucijada: por un lado, debe gestionar la escasez y el encarecimiento inmediato; por otro, debe acelerar la descarbonización para reducir su exposición a factores externos. La respuesta será un equilibrio entre medidas de corto plazo y una visión estratégica de independencia energética.

Source: https://www.eldiario.es/economia/tormenta-perfecta-disparando-precios-energia-europa-son-tiempos-preocupantes_1_13547295.html

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