Un océano que no para de subir de temperatura
Los últimos setenta y cinco años de datos recopilados por dos oceanógrafos croatas revelan una tendencia alarmante: el mar Mediterráneo está experimentando un aumento de temperatura y salinidad que se acelera con el tiempo. Los investigadores Elena Terzić e Ivica Vilibić, del Instituto Ruđer Bošković en Zagreb, combinaron mediciones de barcos de investigación y de robots flotantes para analizar la evolución térmica y química del agua entre 1950 y 2025.
Calor en la superficie y en las profundidades
En la capa superior, los últimos veranos han sido notablemente más cálidos. La zona de los primeros cien metros muestra un incremento de alrededor de dos grados Celsius respecto a la media de la segunda mitad del siglo XX. Lo que antes se consideraba un fenómeno limitado a la superficie ahora se extiende a profundidades de tres o cuatro kilómetros, con una aceleración que alcanza los 2,5 km en algunos tramos.
Salinidad en aumento
Junto al calor, la concentración de sales también ha subido, y lo hace a un ritmo cada vez mayor. Desde el año 2000, la superficie del Mediterráneo se ha vuelto aproximadamente medio grado más cálida cada década, una velocidad dos o tres veces superior a la observada en los océanos globales. En la misma época, la salinidad ha experimentado incrementos que potencian la densidad del agua, contrarrestando parcialmente el efecto del calentamiento.
La Adriática como caso singular
En la cuenca Adriática, el proceso difiere. Los vientos fríos del invierno enfrían la capa superficial, provocando que el agua densa descienda. Este flujo descendente transporta oxígeno a las zonas más profundas, vital para la vida bentónica. Sin embargo, el agua que se hunde hoy es más cálida que antes, y las capas profundas del sur de la Adriática se están calentando seis veces más rápido que la media mediterránea desde el 2000. Así, el calor se infiltra en el interior del mar con una rapidez sin precedentes.
Implicaciones climáticas
Los océanos absorben más del 90 % del exceso de calor generado por los gases de efecto invernadero y alrededor de una cuarta parte del CO₂ emitido. El Mediterráneo, al ser una cuenca semi‑cerrada, responde de forma más veloz que los grandes océanos abiertos, cambiando de capa superficial a profunda aproximadamente diez veces más rápido. Por ello, los modelos climáticos que asumen una distribución homogénea del calentamiento podrían subestimar la velocidad real de los cambios en mares como el nuestro.
Preguntas sin respuesta
Aunque el estudio confirma la aceleración del calentamiento y la salinización, aún no se conoce la causa exacta. ¿Proviene principalmente de la atmósfera, de variaciones en la evaporación y la precipitación, o de la influencia de aguas atlánticas que ingresan por el estrecho de Gibraltar? Los científicos planean profundizar en estas incógnitas, aunque aún no han medido el contenido de oxígeno, un factor crítico dado que el agua más cálida retiene menos gas disuelto.
En conclusión, el Mediterráneo está mostrando señales claras de que el cambio climático no solo afecta la temperatura superficial, sino que también altera la estructura química y dinámica del mar a gran profundidad. Este fenómeno sirve como un indicador temprano de cómo podrían comportarse los océanos más extensos bajo escenarios de calentamiento continuo.
Source: https://scientias.nl/de-middellandse-zee-warmt-steeds-sneller-op/