Un depredador inesperado
En las aguas turbias del Amazonas y el Orinoco habita la rana de Surinam (Pipa pipa), un anfibio que, a primera vista, parece poco apto para la caza. Sus ojos diminutos y su cuerpo aplanado no anuncian la precisión de un asesino. Sin embargo, investigadores de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA) han revelado que este animal posee una herramienta extraordinaria: los dedos de sus extremidades anteriores, cubiertos de diminutas papilas que funcionan como sensores ultrasensibles.
Cómo funciona la caza
El proceso es tan rápido que apenas dura unas fracciones de segundo. La rana se posa inmóvil sobre el fondo, extiende sus manos con los dedos separados y, al percibir la mínima perturbación del agua, abre su enorme boca creando una succión que arrastra al pez directamente al interior. La velocidad del movimiento supera los cientos de milisegundos, lo que deja al pez sin oportunidad de escapar.
Los dedos como antenas
Cada dedo termina en cuatro lóbulos, y cada lóbulo está cubierto por pequeñas estructuras en forma de cúpula, las papilas. Bajo el microscopio electrónico, estas papilas revelan una densidad de terminaciones nerviosas comparable a la de la yema humana. Los científicos aplicaron finísimos hilos conductores a distintas partes de la mano y midieron la respuesta neuronal. Los dedos resultaron ser los más sensibles, reaccionando no solo al contacto directo, sino también al flujo de agua que los rodea.
Esta capacidad permite a la rana detectar las ondas de presión que una pequeña corriente genera una presa que se aproxima, incluso antes de que el pez toque su piel. En pruebas con cámara de alta velocidad (mil imágenes por segundo), se observó que la rana inicia la succión cuando el pez está a apenas 5 mm de distancia, y en el 73 % de los casos la víctima aún no había hecho contacto físico.
Experimentos y hallazgos
Los investigadores realizaron 210 intentos de captura bajo distintas condiciones: luz normal, infrarrojo y con el órgano lateral (el “línea lateral”) temporalmente desactivado. Aun sin visión y sin la ayuda de este órgano sensorial, la rana mantuvo una tasa de éxito notable, confirmando que los dedos son la principal fuente de información.
Implicaciones neurológicas
El estudio, publicado en el Journal of Comparative Physiology A, sugiere que la información captada por las papilas se procesa en tiempo real, desencadenando una respuesta motora casi instantánea. Este hallazgo abre nuevas preguntas sobre la evolución de los sistemas sensoriales en ambientes con escasa luz y cómo otros vertebrados podrían haber desarrollado estructuras análogas para la detección de vibraciones acuáticas.
En resumen, la rana de Surinam ha convertido sus dedos en auténticas antenas táctiles, permitiéndole cazar con una precisión que rivaliza con la de depredadores mucho más “equipados”. Este descubrimiento no solo amplía nuestro conocimiento sobre la biología de los anfibios, sino que también inspira posibles aplicaciones biomiméticas en tecnología de detección de fluidos.
Source: https://scientias.nl/surinaamse-pad-blijkt-met-zijn-vingertoppen-op-vissen-te-jagen/