El reto de pasar de primaria a secundaria

El salto del colegio al instituto representa uno de los momentos más críticos en la vida de los adolescentes. No solo implica cambiar de edificio, de profesores y de compañeros, sino que coincide con una etapa de transformación física, cerebral y emocional. Paula, una niña de 12 años que acaba de iniciar la educación secundaria, describe su experiencia como "regular" y señala que la parte social le resulta especialmente difícil después de haber permanecido en el mismo centro desde los tres años.

¿Por qué es tan importante el acompañamiento?

Según la pedagoga Alejandra Melús, los padres tienden a subestimar la necesidad de apoyo en la adolescencia porque asumen que sus hijos ya son "mayores" y, por tanto, más independientes. Sin embargo, la realidad es que la ayuda sigue siendo esencial, aunque deba manifestarse de forma distinta: con calma, presencia y sin sobrecargar al joven con preguntas invasivas.

La paradoja de la autonomía

La pediatra Lucía Galán, autora del libro Adolescencia, explica que los adolescentes empiezan a separarse de sus progenitores justo cuando siguen necesitando su respaldo. La clave está en respetar sus silencios y ofrecerles la seguridad de que pueden acudir a sus padres cuando lo deseen. "No quieren que los llevemos hasta la puerta del instituto o que intervengamos en cada problema; quieren espacio para construir su independencia", afirma Galán.

Estrategias prácticas para los padres

1. Escucha activa sin presión: Si el joven llega cansado o irritado, permítale estar en silencio y ofrézcale la posibilidad de conversar más tarde. Esta actitud refuerza la confianza y muestra que el interés es genuino.

2. Presencia sin invasión: Mantenerse disponible, pero sin preguntar constantemente "¿qué tal el día?". En su lugar, preguntar de forma abierta y sin juicios, como "¿Hay algo que te gustaría compartir cuando te sientas listo?".

3. Fomentar la autonomía: Incentivar la toma de decisiones pequeñas, como organizar su horario de estudio o elegir actividades extracurriculares, ayuda a consolidar la autoconfianza.

4. Crear rutinas de apoyo: Establecer momentos regulares para conversar, sin que se conviertan en una obligación, permite que el adolescente sepa que siempre habrá un espacio seguro.

El papel del entorno escolar

El psicólogo Fran Jódar subraya que el entorno educativo también debe ser un aliado. Los docentes pueden facilitar la integración mediante dinámicas grupales, tutorías y una comunicación fluida con las familias, reduciendo la sensación de aislamiento que muchos adolescentes experimentan al iniciar la secundaria.

Conclusión

El paso al instituto no tiene por qué ser una fuente de estrés insuperable. Con una actitud equilibrada que combine apoyo emocional, respeto a la privacidad y estímulo a la autonomía, los padres pueden convertirse en un pilar fundamental durante esta transición. La clave está en escuchar, estar presentes y, sobre todo, confiar en la capacidad del joven para adaptarse y crecer.

Source: https://www.eldiario.es/nidos/empiezan-separarse-necesitan-cambio-instituto-crucial-adolescentes_1_13504392.html

Related Articles